16 de mayo de 2025 a las 08:45
Estudiante muere en persecución policial
La tensión se palpa en el aire de Tuxtla Gutiérrez tras una noche de violencia que ha dejado una profunda herida en la comunidad estudiantil de la Normal Rural Mactumatzá. El intento de secuestro de un autobús de pasajeros de la línea Ómnibus Cristóbal Colón, en una calzada cercana a la institución, detonó una serie de eventos que culminaron con la trágica pérdida de un estudiante y un escenario de caos y destrucción.
Según testigos presenciales, la intervención de la policía estatal frustró el secuestro del autobús mientras los normalistas desalojaban a los pasajeros. Este acto desató la furia de un grupo de estudiantes, algunos de ellos encapuchados, quienes en respuesta secuestraron una camioneta de redilas e iniciaron una frenética huida por el Libramiento Norte de la capital chiapaneca, prolongando la persecución hacia la ruta que conduce al municipio de San Fernando. La imagen de la camioneta de redilas, con jóvenes aferrados a su estructura, escapando a toda velocidad de las patrullas policiales, se ha convertido en un símbolo de la desesperación y la rabia que se vive en estos momentos.
Durante la persecución, en medio del caos y la adrenalina, un estudiante cayó al asfalto. Las circunstancias exactas de su caída aún se investigan, lo que alimenta la incertidumbre y la indignación. A pesar de ser trasladado de inmediato a un hospital cercano por paramédicos, el joven perdió la vida, noticia que encendió aún más los ánimos de sus compañeros.
La noticia del fallecimiento del estudiante se propagó como pólvora entre la comunidad normalista, desembocando en una ola de protestas y actos vandálicos. Un grupo de estudiantes se dirigió al centro de control C2 de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, donde descargaron su furia contra las instalaciones y las patrullas estacionadas, dejando un rastro de destrucción a su paso. En medio de la confusión, dos agentes estatales fueron retenidos y despojados de sus armas, siendo liberados una hora después. Este acto, si bien reprochable, refleja el nivel de tensión y desesperación que se vive en la comunidad estudiantil tras la pérdida de uno de los suyos.
La Normal Rural Mactumatzá, históricamente un semillero de lucha social, se encuentra sumida en un profundo silencio. Hasta el momento, la dirección de la institución no ha emitido ningún comunicado oficial sobre los acontecimientos de la noche, lo que aumenta la incertidumbre y la expectativa. La comunidad exige respuestas, claridad sobre lo sucedido y justicia para el estudiante fallecido.
La ciudad de Tuxtla Gutiérrez amanece con la resaca de la violencia. La vigilancia policial se ha intensificado en las zonas aledañas a la Normal Rural, mientras la sociedad chiapaneca observa con preocupación el desarrollo de los acontecimientos. ¿Qué sucederá en las próximas horas? ¿Habrá un diálogo que permita calmar los ánimos y encontrar una salida pacífica a este conflicto? Las preguntas flotan en el aire, mientras la sombra de la tragedia se cierne sobre la capital chiapaneca. El silencio de las autoridades de la Normal Rural Mactumatzá añade un elemento más de incertidumbre a un panorama ya de por sí complejo. La exigencia de justicia y la necesidad de un diálogo constructivo son las dos caras de una moneda que, de no manejarse con prudencia, podría desencadenar nuevos episodios de violencia. La sociedad chiapaneca espera con ansias una respuesta, una luz que ilumine el camino hacia la paz y la reconciliación.
Fuente: El Heraldo de México