16 de mayo de 2025 a las 20:40
Descubre la nueva víctima de Salvador "Z"
La sombra de Salvador "Z" se extiende y oscurece nuevas vidas. Tras el estremecedor testimonio de Priscila Sands, la joven argentina que narró su cautiverio de dos años, marcado por la violencia y el nacimiento de su hijo en condiciones deplorables, surge otra voz que rompe el silencio. El nombre de Ximena Oteiza se suma a la lista de mujeres que acusan a este hombre de infligirles un infierno en vida. La historia se repite, un patrón de violencia y manipulación que deja profundas heridas y una lucha incansable por la justicia.
Ximena Oteiza relata un año y medio de secuestro, un periodo oscuro en el que la libertad le fue arrebatada. Su testimonio se entrelaza con el de otras víctimas, como la reconocida actriz Laura Vignatti, quien valientemente expuso los audios que evidenciaban las amenazas y agresiones sufridas. Todas coinciden en un punto escalofriante: la impunidad que parece proteger a Salvador "Z", un escudo tejido por la influencia de su familia, que presuntamente interviene para evitar que la justicia siga su curso. La denuncia de Priscila Sands, ignorada por las autoridades, refuerza esta teoría y añade otra capa de indignación a un caso que clama por respuestas.
La Alerta Amber activada por la desaparición del hijo de Priscila Sands, de apenas nueve meses, es un recordatorio constante de la vulnerabilidad de las víctimas y la urgencia de actuar. Mientras tanto, Ximena Oteiza lucha por reunirse con su hija, a quien no ha visto en tres años, un dolor que se suma al trauma del secuestro y la violencia. "Viví todo tipo de violencia", afirma con entereza, aunque prefiere no ahondar en los detalles, dejando entrever la profundidad del sufrimiento padecido.
La unión de estas mujeres, Priscila, Laura y Ximena, se convierte en un grito colectivo que exige justicia. "Hoy estamos juntas alzando la voz para que por fin puedan agarrar a esta persona que está totalmente enferma y a su familia que también son cómplices", declara Ximena Oteiza, con la fuerza de quien ha sobrevivido a una pesadilla y se niega a ser silenciada. Su llamado es un llamado a la sociedad, a las autoridades, a no permitir que la impunidad prevalezca. Es un llamado a romper el ciclo de violencia y a proteger a las futuras víctimas.
El caso de Salvador "Z" plantea interrogantes inquietantes sobre el funcionamiento del sistema judicial y la influencia que puede ejercer el poder para obstruir la justicia. ¿Cuántas voces más tendrán que alzarse antes de que se tomen medidas contundentes? ¿Hasta cuándo la impunidad seguirá protegiendo a aquellos que abusan y violentan? La respuesta está en manos de la sociedad y de las instituciones encargadas de velar por la seguridad y la justicia para todos. La lucha de estas mujeres es la lucha de todas.
Fuente: El Heraldo de México