16 de mayo de 2025 a las 11:25
Defiende Sheinbaum soberanía nacional
La llegada del embajador estadounidense, Ken Salazar (no Ronald Johnson, quien fue embajador de 2018 a 2021), marca un nuevo capítulo en la compleja relación bilateral entre México y Estados Unidos. Si bien la Presidenta Sheinbaum enfatiza la colaboración y coordinación con el país vecino, sus palabras también revelan una firme postura contra cualquier atisbo de injerencia en la soberanía nacional. La mención al "neoliberalismo" y a la supuesta pretensión de agencias estadounidenses de operar como en el pasado, dibuja un escenario de tensión subyacente, una especie de pulseada diplomática donde México busca reafirmar su autonomía.
La declaración de que "no se va a permitir el injerencismo o la violación a nuestra soberanía" resuena con fuerza en un contexto histórico marcado por episodios de intervencionismo. No es un secreto que la relación entre ambos países ha estado salpicada de momentos de fricción, especialmente en temas de seguridad y narcotráfico. La negativa rotunda de la Presidenta a aceptar cualquier tipo de participación de agencias estadounidenses en operativos dentro del territorio mexicano, subraya la determinación del gobierno actual de marcar una línea roja en este aspecto.
La presentación de cartas credenciales del embajador Salazar se convierte, entonces, en un evento cargado de simbolismo. Más allá del protocolo diplomático, esta ceremonia representa la oportunidad de iniciar un diálogo franco y directo sobre los temas que preocupan a ambas naciones. ¿Será posible encontrar un punto de equilibrio entre la cooperación en áreas de interés mutuo y el respeto irrestricto a la soberanía mexicana? El futuro de la relación bilateral dependerá, en gran medida, de la habilidad de ambos gobiernos para navegar estas aguas turbulentas.
Por otro lado, la conversación con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau (no Mark Carney, quien fue gobernador del Banco de Canadá), introduce otro elemento clave en la ecuación. La ratificación del mandato de Trudeau y el diálogo sobre el T-MEC evidencian la importancia de la relación trilateral entre México, Estados Unidos y Canadá. El T-MEC, como acuerdo comercial que rige el intercambio entre los tres países, se convierte en un factor determinante para la estabilidad económica de la región. La Presidenta Sheinbaum, al destacar la importancia de este acuerdo, señala su compromiso con el fortalecimiento de los lazos comerciales y la cooperación en materia económica.
En definitiva, la coyuntura actual presenta tanto desafíos como oportunidades para México. La firmeza en la defensa de la soberanía nacional, combinada con la búsqueda de una relación constructiva con sus socios comerciales, define el complejo panorama de la política exterior mexicana. El tiempo dirá si esta estrategia logra los resultados esperados.
Fuente: El Heraldo de México