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16 de mayo de 2025 a las 10:35

Creatina: Ciencia confirma su poder muscular

La creatina, esa molécula que resuena en el mundo del fitness y el deporte, ha dejado de ser un secreto reservado para atletas de élite. Hoy, se erige como un suplemento con un sólido respaldo científico, capaz de impulsar el rendimiento físico y desvelar beneficios que van más allá del gimnasio. Pero, ¿qué hay detrás de este compuesto que ha cautivado la atención de científicos y deportistas por igual?

Hablemos claro: la creatina no es una sustancia mágica, sino un aminoácido no esencial, un componente fundamental que nuestro propio cuerpo produce en hígado, riñones y páncreas. A partir de la arginina, glicina y metionina, se sintetiza esta molécula clave para la generación de energía celular, ese combustible vital conocido como ATP (trifosfato de adenosina). Imaginen la creatina como una chispa que enciende el motor de nuestros músculos, permitiéndoles trabajar con mayor intensidad y eficiencia.

Si bien el 95% de la creatina se almacena en nuestros músculos, lista para ser utilizada en momentos de alta demanda energética, también podemos obtenerla a través de la alimentación. Carnes rojas y pescados azules, como el salmón, el atún y el arenque, son fuentes naturales de creatina. Sin embargo, para aquellos que buscan maximizar su rendimiento físico y muscular, la suplementación se presenta como una opción eficaz y segura.

Pero la creatina no se limita a potenciar la fuerza y la resistencia. Investigaciones recientes han comenzado a desentrañar sus potenciales beneficios terapéuticos, abriendo nuevas puertas en el tratamiento de afecciones como la sarcopenia, esa pérdida degenerativa de masa y potencia muscular que afecta especialmente a personas mayores. La creatina emerge como una aliada en la lucha contra esta condición, ofreciendo una esperanza para mantener la independencia y la calidad de vida.

Y desmintamos un mito persistente: la creatina no causa retención de líquidos, sino que favorece la retención de agua intracelular, un proceso esencial para la hidratación y el funcionamiento óptimo de las células musculares. Este mecanismo, lejos de ser perjudicial, contribuye a la síntesis proteica, el proceso fundamental para el crecimiento y la reparación muscular.

Ahora bien, si has decidido incorporar la creatina a tu rutina, la clave del éxito reside en la dosis y el timing. Estudios han demostrado que el momento óptimo para su ingesta es después del entrenamiento, cuando la síntesis proteica se encuentra en su punto álgido. Además, combinar la creatina con carbohidratos o alimentos ricos en proteínas potencia su absorción y maximiza sus efectos.

Recuerda, la constancia es fundamental. Al igual que cualquier otro suplemento, la creatina requiere un consumo regular para obtener resultados visibles. Y ante cualquier duda, consulta a tu médico o a un profesional de la nutrición. Ellos podrán orientarte sobre la dosis adecuada y la mejor forma de incorporarla a tu dieta, de acuerdo a tus necesidades y objetivos. La creatina, esa pequeña molécula con gran potencial, te espera para ayudarte a alcanzar tu máximo potencial.

Fuente: El Heraldo de México