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15 de mayo de 2025 a las 16:05
Sismo en Veracruz: magnitud y detalles
La tierra no ha dejado de temblar. Una serie de sismos, como un silencioso tamborileo en las profundidades del planeta, ha mantenido en vilo a México en las últimas horas. La madrugada del 15 de mayo, Día del Maestro, amaneció con dos movimientos telúricos que superaron los 4.0 grados en la escala de Richter, sacudiendo Veracruz y, una vez más, la ya sensible zona de Cihuatlán, Jalisco. Afortunadamente, hasta el momento no se reportan daños materiales ni víctimas, una noticia que nos permite respirar con alivio, aunque la inquietud persiste.
Estos dos temblores, que irrumpieron en la tranquilidad de la madrugada, no son eventos aislados. El Servicio Sismológico Nacional (SSN) de la UNAM ha registrado una intensa actividad sísmica en las horas previas, con al menos 18 movimientos telúricos adicionales. Si bien la mayoría de estos eventos se mantuvieron por debajo de los 3.0 grados, imperceptibles para la población, su registro nos recuerda la constante dinámica de la tierra bajo nuestros pies y la importancia de la vigilancia permanente.
El sismo de Veracruz, con una magnitud de 4.3 grados, se localizó a 69 kilómetros al suroeste de Las Choapas, a una profundidad de 167 kilómetros. Este dato de la profundidad es crucial, ya que influye en la manera en que se percibe el movimiento en la superficie. Un sismo profundo, como este, puede sentirse en un área más extensa, aunque con menor intensidad que uno superficial. Horas antes, Cihuatlán, Jalisco, experimentaba su propio temblor, también de 4.3 grados, a 271 kilómetros al oeste del municipio. Esta región ha sido escenario recurrente de actividad sísmica en los últimos meses, lo que genera interrogantes sobre la posible interacción entre las placas tectónicas en la zona y la necesidad de intensificar los estudios geológicos.
La jornada previa al 15 de mayo tampoco estuvo exenta de actividad sísmica. Dos sismos destacaron por su intensidad: uno de 4.2 grados al sur de Sayula de Alemán, Veracruz, y otro de 4.0 en Tonalá, Chiapas. Estos eventos, sumados a los registrados en Oaxaca, cerca de Pinotepa Nacional, dibujan un mapa de la actividad sísmica en el país, recordándonos que México se encuentra en una zona de alta sismicidad y la preparación es fundamental.
Ante esta realidad, es vital mantener la calma y recordar las medidas de seguridad. En caso de sismo, la serenidad es nuestra mejor aliada. Identificar las rutas de evacuación, seguir las instrucciones de los brigadistas y ubicarse en zonas de menor riesgo son acciones que pueden marcar la diferencia. Evitar correr, gritar o empujar es crucial para prevenir accidentes y facilitar la evacuación ordenada.
Más allá de la alarma inmediata, estos eventos nos invitan a reflexionar sobre la importancia de la cultura de la prevención. Contar con un plan familiar de protección civil, revisar periódicamente las instalaciones de nuestros hogares y lugares de trabajo, y participar en simulacros son medidas que nos permiten estar mejor preparados y reducir los riesgos. La información y la educación son herramientas poderosas ante la fuerza de la naturaleza. Mantengámonos informados, preparados y unidos. La tierra seguirá temblando, pero nuestra respuesta ante estos eventos puede marcar la diferencia entre la vulnerabilidad y la resiliencia.
Fuente: El Heraldo de México