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16 de mayo de 2025 a las 01:50

Revive la magia del trolebús en los 60s y 70s

El chirriar metálico de las ruedas sobre los rieles, el tintineo de la campana, el balanceo acompasado… Eran sonidos que formaban parte de la sinfonía urbana de la Ciudad de México en la primera mitad del siglo XX. Los tranvías, majestuosos en su época, surcaban las calles, conectando barrios y tejiendo la vida social de la capital. Desde el bullicio del centro hasta los entonces lejanos parajes de Xochimilco y Tacubaya, los tranvías eléctricos eran la arteria principal de la movilidad, un símbolo de progreso y modernidad.

Sin embargo, el reinado del tranvía no duraría para siempre. La llegada del trolebús en 1951, con su primera ruta inaugural entre Tacuba y Tlalpan, marcaría el inicio de una nueva era. El silencioso deslizar de las llantas de goma, la ausencia de rieles y la promesa de una mayor flexibilidad en las rutas, empezaron a cautivar a los capitalinos. Poco a poco, el trolebús se fue abriendo paso, como un joven aprendiz que supera a su maestro.

La década de los 50 y 60 fue testigo de la expansión de la red de trolebuses. Llegaron nuevas unidades, algunas importadas desde la cosmopolita Nueva York o la histórica Italia, otras de segunda mano, provenientes de Estados Unidos y Canadá, cada una con su propia historia y personalidad, contribuyendo a la creciente demanda de este nuevo medio de transporte. Mientras tanto, los tranvías, víctimas del progreso y del inevitable deterioro de la infraestructura, comenzaron a desaparecer del paisaje urbano, dejando tras de sí una nostalgia que aún perdura en la memoria colectiva.

Hoy, el trolebús ha evolucionado de manera asombrosa. Aquellas unidades de antaño, con sus asientos de madera y sus estructuras metálicas, han dado paso a vehículos modernos, amplios y cómodos, equipados con tecnología de punta. El viaje en trolebús en el siglo XXI es una experiencia completamente distinta a la que vivieron nuestros abuelos y padres. El silencio del motor eléctrico, la suavidad del recorrido y la eficiencia del sistema, lo convierten en una alternativa viable y sostenible en la caótica urbe.

Pero, ¿qué queda de aquellos primeros trolebuses? Afortunadamente, la memoria se preserva en las redes sociales. Canales como "Xentural" de Cristian Ventura, nos ofrecen un fascinante viaje al pasado a través de videos y fotografías que documentan la evolución de estos vehículos. Podemos apreciar los cambios en el diseño, los colores vibrantes de las carrocerías y las rutas que recorrían, mientras una voz en off nos narra las historias y anécdotas que rodeaban a este icónico medio de transporte.

"Bitácora del Transporte", otro canal imperdible, nos sumerge en un mar de datos curiosos, comparando la historia del trolebús con la de sus predecesores, los tranvías, y su sucesor en algunas rutas, el tren ligero que hoy conecta Taxqueña con Xochimilco. Es un verdadero festín de información para los amantes del transporte y la historia de la ciudad.

Finalmente, "Archivo Metropolitano" nos regala crónicas y anécdotas del crecimiento del Valle de México, incluyendo, por supuesto, la historia del trolebús. A través de imágenes y fragmentos de video de diferentes décadas, podemos apreciar la transformación de la ciudad y el papel que este medio de transporte ha desempeñado en su desarrollo.

Explorar estos canales es como subirse a una máquina del tiempo, revivir la historia del transporte en la Ciudad de México y comprender cómo el trolebús, aquel joven aprendiz que desplazó al tranvía, se ha convertido en un símbolo de la movilidad sostenible en la actualidad.

Fuente: El Heraldo de México