15 de mayo de 2025 a las 04:40
Remesas: ¿Impuesto o Apoyo?
La sombra de un nuevo impuesto del 5% sobre las remesas que envían los migrantes mexicanos a su país de origen se cierne sobre millones de familias. Esta propuesta, surgida en el seno del Congreso estadounidense, ha generado una ola de preocupación y rechazo tanto en México como en las comunidades migrantes en Estados Unidos. La medida, que se debate con la posibilidad de ser votada antes del 23 de mayo, ha encendido las alarmas en el Senado mexicano, donde se ha hecho un llamado a la acción para frenar su avance. La Comisión Permanente del Congreso mexicano se prepara para enviar una delegación de senadores a Washington D.C. con la misión de dialogar con congresistas estadounidenses y presentar argumentos contra la imposición de este gravamen.
La urgencia de la situación se palpa en las palabras del presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, Adán Augusto López Hernández, quien ha instado a la formación de un grupo plural de legisladores para que, antes del fin de semana, viajen a Estados Unidos y se reúnan con sus homólogos. El objetivo es claro: llevar la voz de México a los pasillos del poder estadounidense y defender los intereses de los migrantes mexicanos, quienes con su trabajo y esfuerzo contribuyen significativamente tanto a la economía de su país de origen como a la de Estados Unidos.
La propuesta de López Hernández va más allá de una simple visita diplomática. Se busca presentar un documento técnico y político que exponga con claridad la posición de México frente a esta medida, y solicitar la comparecencia ante las comisiones e incluso el pleno de la Cámara de Representantes. Se trata de una estrategia integral que busca incidir directamente en el proceso legislativo estadounidense y persuadir a los congresistas de las consecuencias negativas de aprobar este impuesto.
El debate en el Senado mexicano ha puesto de manifiesto la importancia vital de las remesas para la economía del país. Para millones de familias mexicanas, estas remesas representan la principal fuente de ingresos, un sustento fundamental para cubrir necesidades básicas como alimentación, vivienda, educación y salud. Imponer un impuesto a estas transferencias significaría un duro golpe a la economía familiar y, por extensión, a la economía nacional.
Más allá del impacto económico, este impuesto también tendría consecuencias sociales y humanas profundas. Representaría una carga adicional para los migrantes mexicanos, quienes ya enfrentan numerosos desafíos en su vida cotidiana en Estados Unidos. Además, se percibiría como una medida injusta que penaliza el esfuerzo y la solidaridad de quienes trabajan arduamente para apoyar a sus familias en México.
La iniciativa del Senado mexicano se presenta como una defensa no solo de los migrantes mexicanos, sino de todos los migrantes del mundo. Se busca sentar un precedente y alzar la voz contra políticas que afectan a las comunidades migrantes, que contribuyen de manera significativa al desarrollo económico y social de los países receptores. La lucha contra este impuesto a las remesas se convierte así en una lucha por la justicia, la dignidad y el reconocimiento del aporte invaluable de los migrantes a la sociedad global. El tiempo apremia y la diplomacia mexicana se pone a prueba en esta carrera contra reloj para evitar que se concrete una medida que tendría consecuencias devastadoras para millones de familias.
Fuente: El Heraldo de México