15 de mayo de 2025 a las 14:55
Refresca a tu mascota: Guía para el calor CDMX
El sol implacable de la Ciudad de México se convierte en una amenaza silenciosa para nuestros compañeros peludos durante la ola de calor. Imaginen el asfalto ardiendo bajo sus patas, la sensación de sofoco que les impide respirar con normalidad… una pesadilla para perros y gatos que, a diferencia de nosotros, no pueden regular su temperatura corporal con la misma eficacia. Su principal mecanismo de refrigeración, el jadeo, a veces simplemente no es suficiente, especialmente cuando el termómetro supera los 40°C, una temperatura que, lamentablemente, se vuelve común en la jungla de concreto que conforma nuestra ciudad. El golpe de calor, una emergencia veterinaria que puede ser fatal en cuestión de minutos, acecha en cada esquina.
Por eso, ahora más que nunca, debemos convertirnos en los guardianes del bienestar de nuestras mascotas. No se trata solo de cariño, sino de responsabilidad. Un simple cambio en su rutina puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Empecemos por lo básico: agua fresca, abundante y constantemente renovada. No basta con llenar el bebedero una vez al día; durante la ola de calor, debemos cambiarla al menos tres veces, incluso añadir cubitos de hielo para mantenerla a una temperatura agradable.
Olvídense de los paseos bajo el sol abrasador del mediodía. Las horas de mayor calor son las más peligrosas. Reserven esos momentos para disfrutar del fresco de la mañana temprano o del atardecer, cuando el sol da una tregua y el asfalto deja de ser una plancha incandescente.
Dentro de casa, la comodidad de nuestras mascotas también es crucial. Ventiladores, aire acondicionado si se dispone de él, cortinas que bloqueen los rayos del sol y toallas húmedas para refrescar su cuerpo son aliados indispensables en la lucha contra el calor. Una dieta ligera, a base de alimentos frescos y fáciles de digerir, también contribuirá a su bienestar.
La observación constante es clave. Cualquier cambio en su comportamiento, por sutil que parezca, puede ser una señal de alarma. Letargo, jadeo excesivo, debilidad, vómitos… Ante la más mínima sospecha, no duden en actuar. Si su mascota muestra dificultad para respirar, tiene las encías azuladas o se desmaya, llévenla inmediatamente a un lugar fresco y humedezcan su cuerpo con agua, evitando el contacto directo con hielo. El siguiente paso, y el más importante, es contactar a un veterinario de inmediato. El tiempo es oro en estos casos.
Recordemos que las razas pequeñas son especialmente vulnerables al calor. Sus cuerpos, más frágiles, sucumben con mayor facilidad a las altas temperaturas. Y en la ciudad, el fenómeno de la "isla de calor urbana", donde el concreto, el asfalto y la escasa vegetación crean un microclima sofocante, intensifica aún más el riesgo. Por eso, la prevención es nuestra mejor arma. Informémonos, actuemos con responsabilidad y protejamos a quienes nos brindan su amor incondicional. Su bienestar está en nuestras manos.
Fuente: El Heraldo de México