15 de mayo de 2025 a las 07:00
Pesadilla en Tailandia: Embarazada y acusada
La pesadilla de unas vacaciones soñadas: de las playas de Tailandia a una prisión en Georgia. El caso de Bella May Culley, una joven británica de tan solo 18 años, ha conmocionado al mundo, demostrando cómo un viaje de placer puede transformarse en una tragedia en un abrir y cerrar de ojos. Lo que comenzó con selfies y sonrisas en las paradisíacas playas tailandesas, terminó con la angustia de una familia desesperada y la sombra de una larga condena en una prisión a miles de kilómetros de casa.
Imaginen la escena: Lyanne Kennedy, madre de Bella, esperando ansiosamente la prometida videollamada de su hija. El sábado 10 de mayo, el silencio del teléfono se convirtió en una premonición. Las horas se transformaron en días, y la falta de noticias se convirtió en una agonizante incertidumbre. La búsqueda comenzó, una carrera contra el tiempo impulsada por el amor y el miedo. Neil Culley, el padre de Bella, y su tía Kerrie, volaron a Bangkok, con la esperanza de encontrar alguna pista, algún rastro que les devolviera la tranquilidad.
Pero la realidad, como a menudo sucede, superó cualquier ficción. Bella no estaba perdida en las bulliciosas calles de Bangkok, sino detenida en un país a más de 6.500 kilómetros de distancia: Georgia. La acusación: narcotráfico. 14 kilogramos de cannabis, una cantidad abrumadora que podría condenarla a décadas entre rejas, en la temida prisión femenina de Tbilisi No. 5, un lugar donde, según informes de Human Rights Watch, las condiciones son inhumanas, marcadas por el hacinamiento y la desesperanza.
La imagen de Bella, la joven aspirante a enfermera, se contrapone con la crudeza de la realidad que enfrenta. De las playas de Pattaya, conocidas por su vida nocturna y su ambiente festivo, a la frialdad de una celda. De los sueños de una carrera en el ámbito de la salud, a la pesadilla de una posible cadena perpetua.
La historia da un giro aún más dramático con la declaración de Bella ante el tribunal: está embarazada. Una noticia que añade una capa de complejidad al caso, y que nos obliga a preguntarnos: ¿víctima o victimaria? ¿Fue Bella engañada, utilizada como “mula” por una red criminal que se aprovechó de su juventud e ingenuidad, o participó conscientemente en el delito? Las autoridades tailandesas se inclinan por la primera hipótesis, sugiriendo que la joven pudo haber sido seducida con la promesa de unas vacaciones de ensueño, sin ser consciente del peligro que la acechaba.
Las publicaciones en redes sociales de Bella, donde bromeaba sobre "actividades criminales" y se comparaba con la legendaria Bonnie Parker, añaden más leña al fuego de la especulación. ¿Eran simples bromas de una adolescente, o un indicio de una personalidad más compleja?
Mientras tanto, el Ministerio de Asuntos Exteriores británico, con las manos atadas por las leyes internacionales, confirma estar en contacto con las autoridades georgianas, pero advierte que no puede interferir en el proceso judicial. La familia de Bella, atrapada en una vorágine de emociones, se aferra a la esperanza de que se haga justicia, mientras el mundo observa con atención el desenlace de este drama que nos recuerda la fragilidad de los sueños y la oscuridad que puede esconderse tras la fachada de un paraíso vacacional.
Fuente: El Heraldo de México