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16 de mayo de 2025 a las 00:40

México y EU: Nueva Visión Migratoria

La propuesta del 5% de gravamen a las remesas, impulsada por Donald Trump, ha sacudido a la comunidad migrante mexicana y ha puesto en relieve su inmenso valor económico para ambos lados de la frontera. Las palabras de Manuel Castro Salcedo, vicepresidente de la Coalición de Migrantes Mexicanos, resuenan con fuerza al denunciar esta iniciativa como un intento de restricción y un desconocimiento del aporte vital que representan los 180 millones de mexicanos que conforman esta comunidad binacional.

"No somos simplemente una comunidad que está allí al olvido", afirma con vehemencia Castro Salcedo en su entrevista con Lupita Juárez para Heraldo Noticias. Sus palabras son un llamado a la reflexión, una exigencia de reconocimiento a la labor incansable de millones de migrantes que contribuyen diariamente al desarrollo económico tanto de México como de Estados Unidos. Las remesas, lejos de ser una simple transferencia de dinero, representan el fruto del trabajo, el esfuerzo y la perseverancia de una comunidad que lucha por un futuro mejor para sí mismos y para sus familias.

Este impuesto del 5%, propuesto por Trump, se percibe como una injusticia, un golpe directo al corazón de la comunidad migrante. Es un ataque a la economía familiar de millones de mexicanos que dependen de estas remesas para subsistir, para cubrir necesidades básicas como alimentación, vivienda, educación y salud. Es, además, un desconocimiento del impacto positivo que estas remesas tienen en la economía mexicana, representando una inyección vital de recursos que dinamiza el consumo interno y fomenta el desarrollo local.

Castro Salcedo, sin embargo, se muestra optimista respecto al flujo de remesas. Confía en la solidez de este vínculo económico entre México y Estados Unidos, un vínculo forjado a través de años de trabajo y sacrificio. Considera poco probable que un impuesto del 5% logre desacelerar el envío de dinero, ya que se trata de una operación económica de tal magnitud, de tantos millones y billones de dólares, que se ha convertido en una parte integral de la vida diaria de millones de personas.

Esta situación pone de manifiesto la necesidad de un cambio de perspectiva, tanto en México como en Estados Unidos, sobre la importancia de la comunidad migrante. Es fundamental reconocer su aporte, no solo económico, sino también cultural y social. Es necesario construir puentes de entendimiento y colaboración, en lugar de muros de restricción y discriminación. La comunidad migrante no es un problema, es una solución. Es una fuerza impulsora del desarrollo, una fuente de riqueza y un ejemplo de perseverancia. Su voz debe ser escuchada, sus derechos deben ser respetados y su contribución debe ser valorada. El futuro de ambos países depende, en gran medida, de la capacidad de integrar y aprovechar el potencial de esta comunidad binacional que, con su trabajo y esfuerzo, construye un futuro mejor para todos.

Fuente: El Heraldo de México