15 de mayo de 2025 a las 09:30
México: ¿Recesión silenciosa?
La desaceleración económica que experimenta México no es un secreto. Las cifras hablan por sí solas, y los ajustes a la baja en las proyecciones de crecimiento de organismos internacionales como el FMI, el Banco Mundial y Citibanamex son una señal de alerta que no podemos ignorar. De un optimismo inicial, hemos pasado a un escenario donde se contempla incluso una posible contracción, una perspectiva que, sin duda, genera inquietud. Es momento de analizar con seriedad y responsabilidad los factores que nos han llevado a este punto y, sobre todo, de actuar con decisión para revertir esta tendencia.
El contexto internacional, sin duda, juega un papel importante. La persistente inflación global, las elevadas tasas de interés de los bancos centrales, y la ralentización del crecimiento económico mundial crean un panorama complejo y desafiante para las economías emergentes como la nuestra. La guerra en Ucrania, con sus implicaciones geopolíticas y económicas, añade otra capa de incertidumbre al panorama global, afectando las cadenas de suministro y generando volatilidad en los mercados. Sin embargo, aunque estos factores externos son innegables, no podemos escudarnos en ellos. Es crucial reconocer que también existen desafíos internos que limitan nuestro potencial de crecimiento.
En el ámbito nacional, la incertidumbre jurídica y la falta de inversión en infraestructura son lastres que frenan el desarrollo económico. La percepción de inseguridad, un problema que lamentablemente persiste en diversas regiones del país, desincentiva la inversión y limita el crecimiento de las empresas. Además, la falta de claridad en las políticas públicas y la ausencia de un diálogo constructivo entre el sector público y el privado generan un clima de desconfianza que dificulta la toma de decisiones estratégicas.
Afortunadamente, México cuenta con fortalezas importantes. Nuestra ubicación geográfica estratégica, nuestra base industrial diversificada y nuestra población joven y dinámica representan un enorme potencial. Para aprovechar estas ventajas, es fundamental generar un entorno de confianza que fomente la inversión, garantice la certeza jurídica y impulse la creación de empleos formales. Necesitamos políticas públicas que acompañen el esfuerzo productivo y que promuevan la innovación y el desarrollo tecnológico.
Desde el sector empresarial, reiteramos nuestra disposición a colaborar con las autoridades en la construcción de un futuro próspero para México. Creemos firmemente en el diálogo como herramienta fundamental para alcanzar consensos y tomar decisiones que beneficien a todos los mexicanos. Estamos convencidos de que, trabajando juntos, podemos superar los desafíos actuales y construir una economía más sólida, incluyente y sostenible. Reconocer los problemas no es sinónimo de pesimismo, sino el primer paso para encontrar soluciones. Es momento de actuar con responsabilidad, visión de futuro y un compromiso inquebrantable con el desarrollo de nuestro país. No podemos darnos el lujo de quedarnos de brazos cruzados. El futuro de México está en juego.
Fuente: El Heraldo de México