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15 de mayo de 2025 a las 09:30
Las mentiras piadosas de Jorge F. Hernández
En un mundo saturado de información, donde la verdad se desdibuja entre el ruido mediático y las redes sociales, la novela de Jorge F. Hernández, "Alicia nunca miente", nos invita a reflexionar sobre el papel de la mentira en nuestras vidas. ¿Es un mecanismo de defensa, una herramienta de supervivencia o una traición a nosotros mismos y a los demás? Adalberto Pérez, el protagonista, un periodista hastiado de la artificialidad que lo rodea, se embarca en una búsqueda de la "verdad verdadera", una quimera en un mundo donde las apariencias engañan y la confianza se erosiona día a día.
La crisis existencial de Adalberto resuena con la de muchos en la actualidad. La desconfianza en las instituciones, en la política, en los medios de comunicación y, sobre todo, en las relaciones humanas, es un malestar generalizado en tiempos de incertidumbre. El descubrimiento de que los sabores de los alimentos que consume son artificiales actúa como detonante, un símbolo de la falsedad que impregna su realidad. A partir de ese momento, todo se tambalea, y Adalberto se ve obligado a cuestionar los cimientos de su propia existencia.
La irrupción de Alicia Covarrubias, una enigmática española que afirma no haber mentido nunca, añade una nueva capa de complejidad a la historia. Alicia se convierte en un espejo para Adalberto, un reflejo de su propia búsqueda de la verdad y, al mismo tiempo, una contradicción viviente. ¿Es posible la honestidad absoluta en un mundo construido sobre mentiras piadosas, medias verdades y omisiones calculadas? La tensión narrativa se sostiene en esta pregunta, invitando al lector a participar en la introspección de Adalberto y a confrontar sus propias convicciones.
La novela no pretende ofrecer respuestas fáciles, sino más bien abrir un espacio para la reflexión. Hernández nos propone un viaje al interior del laberinto de la verdad y la mentira, donde las fronteras se difuminan y las certezas se desvanecen. A través de la historia de Adalberto y Alicia, exploramos la complejidad de las relaciones humanas, la fragilidad de la confianza y la necesidad de encontrar un equilibrio entre la honestidad y la supervivencia. El autor nos recuerda que, a veces, las mentiras pueden ser un escudo protector, una forma de preservar nuestra propia integridad o la de los demás.
"Alicia nunca miente" es una obra que trasciende el simple entretenimiento. Es una invitación a cuestionarnos, a mirar más allá de las apariencias y a reconocer la ambigüedad inherente a la condición humana. A través de una prosa cuidada y una trama cautivadora, Hernández nos sumerge en un universo de dilemas morales y existenciales, donde la verdad y la mentira se entrelazan en una danza compleja y fascinante. El autor rinde homenaje a la tradición literaria, utilizando la imaginación como herramienta para explorar las profundidades del ser humano y las contradicciones del mundo que habitamos.
La búsqueda de la verdad, como la de Adalberto, puede ser un camino tortuoso, lleno de dudas e incertidumbres. Pero es precisamente en ese proceso de búsqueda donde reside la posibilidad de crecimiento y transformación. "Alicia nunca miente" nos recuerda que, incluso en un mundo lleno de mentiras, la verdad sigue siendo un ideal por el que vale la pena luchar, aunque su alcance sea siempre esquivo y su definición, subjetiva. ¿No será que, en el fondo, el amor, la amistad y la propia vida son una construcción constante, una negociación entre la verdad y la mentira, una búsqueda incesante de sentido en un universo de incertidumbres? La novela de Hernández nos deja con estas preguntas resonando en la mente, invitándonos a continuar la conversación mucho después de haber terminado la última página.
Fuente: El Heraldo de México