16 de mayo de 2025 a las 02:15
Justicia para Valentina: 40 años de prisión.
La sombra de la violencia machista se cierne nuevamente sobre Querétaro. A pesar de la sentencia de 40 años dictada contra Luis Fernando García González por el homicidio de Valentina, la joven estudiante de la UAQ brutalmente asesinada en septiembre de 2022, la justicia no parece encontrar su cauce para la familia y para los colectivos feministas que exigen la reclasificación del delito a feminicidio. La condena, si bien ejemplarizante dentro del marco del homicidio calificado, deja un sabor amargo en la boca de quienes ven en este caso un claro ejemplo de violencia de género, un patrón que, lamentablemente, se repite con demasiada frecuencia en nuestra sociedad.
La herida sigue abierta. La imagen de Valentina, llena de vida y con un futuro prometedor truncado por la brutalidad de su pareja, permanece grabada en la memoria colectiva. El eco de sus sueños rotos resuena en cada marcha, en cada pancarta que clama justicia. La sentencia, aunque severa, no logra acallar el grito desgarrador de una madre que perdió a su hija, ni la indignación de una sociedad que se niega a normalizar la violencia contra las mujeres.
La Fiscalía, por su parte, insiste en que se brindó atención integral a las víctimas indirectas y que la investigación fue exhaustiva, argumentando que la reclasificación a feminicidio no procedía dadas "las condiciones y la forma de los hechos". Sin embargo, la familia de Valentina y los colectivos feministas no se dan por vencidos. Su lucha incansable por la justicia plena, por el reconocimiento de la violencia de género como el motor de este crimen, se convierte en un símbolo de resistencia frente a la impunidad.
El caso de Valentina nos obliga a reflexionar como sociedad. ¿Estamos haciendo lo suficiente para proteger a nuestras mujeres? ¿Son nuestras leyes lo suficientemente robustas para castigar con la severidad que merecen estos crímenes? La respuesta, lamentablemente, parece ser negativa. La lucha por la igualdad y la erradicación de la violencia de género es un camino largo y arduo, pero cada paso, cada voz que se alza contra la injusticia, nos acerca un poco más a un futuro donde la vida de Valentina y de tantas otras mujeres no se vea truncada por la violencia machista.
La indignación que se desató tras el crimen, materializada en la multitudinaria marcha del 8 de marzo de 2023, es un claro indicador del hartazgo social. Miles de mujeres, con el rostro marcado por el dolor y la rabia, recorrieron las calles de Querétaro exigiendo un alto a la violencia. La madre de Valentina, al frente de la manifestación, se convirtió en la voz de todas las madres que han perdido a sus hijas a manos de la violencia machista. Su grito desgarrador, su exigencia de justicia, resonó en cada rincón de la ciudad, convirtiéndose en un llamado a la conciencia colectiva.
La justicia para Valentina no se limita a la condena de su asesino. La justicia para Valentina implica un cambio profundo en nuestra sociedad, un compromiso real con la erradicación de la violencia de género. Implica educar en la igualdad, desmantelar los estereotipos machistas y construir una sociedad donde las mujeres puedan vivir libres y seguras. La lucha continúa, y la memoria de Valentina se convierte en la bandera de quienes se niegan a callar ante la injusticia.
Fuente: El Heraldo de México