16 de mayo de 2025 a las 02:05
Infantino asegura boletos para Mundial de Clubes 2025
La sombra de la incertidumbre que proyectaba la política migratoria de la era Trump sobre los grandes eventos futbolísticos en Estados Unidos parece disiparse. Recordemos esos momentos de tensión, la inquietud palpable entre los aficionados de todo el mundo, especialmente de Latinoamérica, ante la posibilidad de verse privados del espectáculo del Mundial de Clubes 2025 y la Copa Mundial de la FIFA 2026. Las restricciones de visa, los discursos antiinmigrantes, todo contribuía a un clima de aprehensión. Ahora, las palabras de Gianni Infantino, presidente de la FIFA, resuenan como un bálsamo: "El mundo será bienvenido en Estados Unidos". No son meras palabras al viento, sino una afirmación respaldada, según Infantino, por el propio gobierno estadounidense, tras una serie de reuniones de alto nivel.
Imaginemos el escenario: Estadios repletos, una explosión de colores y cánticos, la pasión del fútbol uniendo a personas de todos los rincones del planeta. Ese es el futuro que Infantino pinta, un futuro donde la fiesta del fútbol trasciende las fronteras y las diferencias. Un Mundial de Clubes con 32 equipos, una auténtica globalización del deporte rey, un sueño hecho realidad para muchos. Y no solo eso, la posibilidad de una Copa Mundial 2026 aún más inclusiva, con la expansión a 64 selecciones, una propuesta audaz que Infantino ha recibido con entusiasmo, instando a un debate abierto y creativo para que el centenario de la Copa del Mundo sea una celebración sin precedentes.
Sin embargo, no podemos olvidar los desafíos. La resistencia de los clubes europeos ante un calendario sobrecargado, la preocupación por la seguridad tras la identificación de miles de aficionados violentos, son aspectos que requieren atención. Infantino ha sido claro: "En el fútbol no queremos a las personas que causan problemas". El mensaje es contundente: la fiesta del fútbol es para todos, pero la violencia no tiene cabida.
La promesa de un Mundial de Clubes 2025 y una Copa del Mundo 2026 abiertos a todos, sin importar su origen, es un paso significativo. Es un triunfo del espíritu deportivo, una demostración de que el fútbol puede unir a las personas más allá de las diferencias políticas. Sin embargo, el camino hacia la realización de esta promesa requiere un esfuerzo conjunto, un compromiso de todos los actores involucrados: gobiernos, organizaciones deportivas y, por supuesto, los propios aficionados. El futuro del fútbol depende de nuestra capacidad para construir puentes, para celebrar la diversidad y para garantizar que la pasión por este deporte sea una fuerza para el bien. La pelota está en nuestra cancha.
La propuesta de ampliar la Copa del Mundo 2030 a 64 equipos no deja de generar debate. ¿Es viable? ¿Beneficiará al fútbol? Algunos argumentan que diluiría la competencia, mientras que otros lo ven como una oportunidad para dar mayor visibilidad a selecciones menos tradicionales. Lo cierto es que la decisión final tendrá un impacto significativo en el futuro del torneo. Imaginemos la logística involucrada, la emoción de nuevas rivalidades, la posibilidad de sorpresas inéditas. El Mundial del centenario se perfila como un evento histórico, y la decisión sobre el número de participantes será crucial para definir su legado. La discusión está abierta, y el mundo del fútbol espera con ansias el desenlace.
Fuente: El Heraldo de México