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16 de mayo de 2025 a las 02:35

Horror en Tlajomulco: Abuelo detenido

La pesadilla de una niña, silenciada por el miedo y la amenaza, ha encontrado un atisbo de justicia en las calles de Jalisco. Prisciliano “N”, un nombre que ahora evoca la traición más profunda, ha sido arrancado de su escondite en Tlajomulco de Zúñiga, lejos de la escena de sus presuntos crímenes en Culiacán, Sinaloa. La Fiscalía General del Estado de Jalisco ha confirmado la captura de este individuo, acusado de abusar sexualmente de su propia nieta, un acto de perversión que desgarra el tejido familiar y deja cicatrices imborrables.

Imaginen la desolación de una niña, víctima de la persona que debería haber sido su protector, su refugio. Un abuelo, figura de cariño y respeto, transformado en la encarnación del terror. Según las autoridades, Prisciliano “N” aprovechaba los momentos de soledad con su nieta para cometer los abusos, tejiendo una red de silencio y miedo a su alrededor. La amenaza constante de represalias contra sus padres, una espada de Damocles sobre la cabeza de la pequeña, la mantuvo presa del silencio durante un tiempo que debió ser una eternidad.

Enero de 2024 marcó un punto de inflexión en esta historia de dolor. Con una valentía que conmueve, la víctima finalmente confió su terrible secreto a su madre. Un acto de coraje inmenso, un grito ahogado que por fin encontró eco. La denuncia interpuesta por la familia activó la maquinaria de la justicia, desencadenando la búsqueda y posterior captura de Prisciliano “N”, quien creía haber encontrado impunidad en la distancia.

La detención, llevada a cabo en la colonia La Nueva Cofradía, en Tlajomulco, representa un pequeño triunfo en la lucha contra la impunidad. Sin embargo, es solo el primer paso en un largo camino hacia la justicia. El traslado de Prisciliano “N” a Sinaloa, donde deberá enfrentar las acusaciones en su contra, abre la puerta a un proceso judicial que, si bien no borrará el trauma, puede ofrecer un atisbo de reparación.

Este caso nos recuerda la importancia de estar alerta, de escuchar a nuestros niños y de crear espacios seguros donde puedan expresarse sin miedo. El abuso sexual infantil es una realidad lacerante que se esconde en las sombras, y solo a través de la denuncia y la acción conjunta podemos combatirla. La valentía de esta niña, al romper el silencio, debe inspirarnos a todos a construir un mundo donde la infancia sea sinónimo de protección y no de vulnerabilidad. La justicia, aunque lenta, debe ser implacable con quienes se atreven a robar la inocencia de un niño. El caso de Prisciliano "N" es un recordatorio de que la lucha contra este flagelo es una tarea de todos.

Fuente: El Heraldo de México