15 de mayo de 2025 a las 04:15
FGR vs. Jueza: ¿Protección a Aureoles?
Un manto de sospecha se cierne sobre la Jueza Noveno de Distrito en Materia Penal de la Ciudad de México, Jovita Vargas Alarcón, tras la revelación de la Fiscalía General de la República (FGR) sobre una denuncia penal en su contra. El detonante: la ausencia inexplicada del exgobernador Silvano Aureoles en una comparecencia judicial crucial el pasado 9 de mayo, un hecho que la jueza no reportó de inmediato, generando una ola de interrogantes y acusaciones de encubrimiento.
La FGR, en un comunicado que ha sacudido los cimientos del sistema judicial, acusa a Vargas Alarcón de una “escandalosa protección” hacia el exmandatario. Según la fiscalía, se mantuvo en constante comunicación con el juzgado para verificar la asistencia de Aureoles, pero la jueza guardó silencio durante cuatro largos días. Su justificación, tan tardía como cuestionable: Aureoles había “comparecido” mediante un escrito. Una explicación que no ha convencido a nadie y que ha avivado las sospechas de una posible colusión.
La gravedad del asunto radica en la importancia de la comparecencia fallida. Silvano Aureoles enfrenta un juicio penal, y la orden judicial exigía su presencia personal el 9 de mayo. No se trataba de un trámite burocrático, sino de un momento procesal fundamental, donde la presencia del imputado es irrenunciable. ¿Por qué la jueza Vargas Alarcón decidió pasar por alto esta ausencia flagrante? ¿Qué motivos la llevaron a retrasar la notificación durante cuatro días? Estas son las preguntas que retumban en la opinión pública y que exigen respuestas contundentes.
La FGR no ha escatimado en calificativos: "escandalosa protección", un término que deja entrever la indignación ante lo que consideran una clara obstrucción a la justicia. El mensaje, difundido a través de las redes sociales de la institución, ha generado un intenso debate público. Mientras algunos exigen la inmediata destitución de la jueza, otros piden cautela y esperan el desarrollo de las investigaciones.
Este caso pone de manifiesto, una vez más, la fragilidad del sistema judicial mexicano y la necesidad de fortalecer los mecanismos de control y transparencia. La actuación de la jueza Vargas Alarcón no solo pone en entredicho su imparcialidad, sino que erosiona la confianza ciudadana en las instituciones. La denuncia de la FGR es un paso importante en la búsqueda de la verdad y la justicia, pero también es un llamado de atención para todo el sistema judicial. Es imperativo que se investigue a fondo este caso y se depuren las responsabilidades correspondientes. La ciudadanía exige justicia y transparencia, y no se conformará con menos.
El futuro de la jueza Vargas Alarcón pende de un hilo, y el desarrollo de este caso promete ser un parteaguas en la lucha contra la corrupción y la impunidad en México. La sociedad, atenta a cada detalle, espera que la justicia prevalezca y que se envíe un mensaje claro: nadie, por poderoso que sea, está por encima de la ley.
Fuente: El Heraldo de México