15 de mayo de 2025 a las 21:15
Estudiante armado detenido en CBTIS Hidalgo
La tranquilidad de la comunidad educativa del CBTIS Número 222 se vio interrumpida por un incidente que ha puesto en relieve la compleja problemática de la seguridad en nuestros centros escolares. Un alumno fue detenido al ingresar al plantel con un arma de fuego, desatando la inmediata intervención de las autoridades educativas y judiciales. Si bien el estudiante declaró haber encontrado el arma en la calle y negó cualquier intención de causar daño, la Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo (PGJEH) ha iniciado una investigación exhaustiva para esclarecer los hechos y deslindar responsabilidades.
Este incidente, calificado por el titular de la Secretaría de Educación Pública estatal (SEPH), Natividad Castrejón Valdez, como un delito federal por la portación de un arma prohibida, nos obliga a reflexionar sobre la vulnerabilidad de nuestros jóvenes y la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención y atención a la violencia escolar. La SEPH, a través del Registro Estatal de Prevención, Atención y Erradicación de la Violencia Escolar (Repaeve), ya trabaja en la implementación de programas de apoyo psicológico y control de situaciones de riesgo. Sin embargo, este caso evidencia que aún queda mucho por hacer.
El acompañamiento permanente por parte del personal docente se presenta como una medida crucial. Los maestros, en su rol de formadores, no solo deben impartir conocimientos académicos, sino también detectar señales de alerta en el comportamiento de sus alumnos, brindarles orientación y canalizarlos a los servicios de apoyo necesarios. Este acompañamiento debe ir de la mano con la implementación de medidas de seguridad más estrictas en los accesos a los planteles educativos, para evitar el ingreso de objetos peligrosos.
Si bien el Secretario de Educación ha catalogado este incidente como un hecho aislado, no podemos minimizar su impacto ni ignorar la posibilidad de que se repita. Es imperativo reforzar las medidas de contención del tráfico de armas, estableciendo una colaboración estrecha con las fuerzas de seguridad estatales. La policía, además de su labor de vigilancia, puede participar en programas de concientización dirigidos a los estudiantes sobre los peligros del uso de armas y la importancia de la cultura de paz.
La responsabilidad de la seguridad escolar no recae únicamente en las instituciones educativas. La familia juega un papel fundamental en la formación de valores y la prevención de conductas de riesgo. El acompañamiento de los padres, la comunicación constante y el conocimiento del entorno social de sus hijos son elementos clave para construir un ambiente seguro y propicio para el aprendizaje.
La falta de personal de seguridad en las escuelas, especialmente en aquellas donde se han registrado casos de bullying, agrava la problemática. Es necesario destinar mayores recursos a la contratación de personal capacitado que pueda brindar seguridad y contribuir a la creación de un clima escolar positivo. Además, la atención psicológica en las escuelas debe ser una prioridad, ofreciendo a los estudiantes un espacio de escucha y apoyo para afrontar situaciones de estrés, conflicto o violencia.
Este incidente en el CBTIS Número 222 nos llama a la acción. Debemos trabajar de manera conjunta, gobierno, instituciones educativas, familias y comunidad, para fortalecer la seguridad en nuestras escuelas y garantizar un entorno donde nuestros jóvenes puedan desarrollarse plenamente y alcanzar su máximo potencial. La educación es la base de un futuro mejor, y proteger a nuestros estudiantes es proteger nuestra esperanza.
Fuente: El Heraldo de México