15 de mayo de 2025 a las 09:20
Ebrard: ¿Dejará el nido?
La aparente iniciativa de México en la renegociación del T-MEC no debe confundirnos. Es ingenuo pensar que Estados Unidos cederá el control del proceso. La realidad, guste o no, es que ellos dictan el ritmo y las condiciones. Pretender una "iniciativa mexicana" es, en el mejor de los casos, una estrategia de relaciones públicas; en el peor, una peligrosa ilusión. Debemos ser realistas: Estados Unidos nos lleva la delantera y cualquier intento de negarlo solo debilita nuestra posición.
¿Significa esto que debamos resignarnos a un T-MEC a la medida de Trump? Absolutamente no. Pero la solución no radica en simulaciones de liderazgo, sino en una estrategia inteligente y pragmática. Canadá, nuestro otro socio, es clave en esta ecuación. Fortalecer la alianza con ellos, desarrollar una propuesta conjunta y presentarla a Estados Unidos como un bloque unido es fundamental. Una posición común nos otorga mayor poder de negociación frente a las presiones de Washington.
Para ello, es imprescindible tener claridad sobre nuestras fortalezas y debilidades. ¿Cuáles son nuestras cartas? ¿Más allá del limón y el aguacate, qué sectores estratégicos podemos potenciar? ¿Cómo podemos demostrar a Trump que un México próspero también beneficia a Estados Unidos y su anhelado "Make America Great Again"? La respuesta no está en la retórica nacionalista, sino en un análisis profundo de las cadenas de valor, la identificación de áreas de oportunidad y la presentación de argumentos concretos que apelen al interés económico de Estados Unidos.
La actitud de Ebrard y su equipo, pretendiendo una relación de igual a igual con Estados Unidos, es un error. Reconocer la asimetría de poder no es signo de debilidad, sino de inteligencia. Solo desde la aceptación de la realidad podemos diseñar una estrategia eficaz. Trump ha criticado con vehemencia la dependencia de Estados Unidos de las importaciones chinas. Aquí radica una oportunidad para México. Fortalecer nuestra industria nacional, sustituyendo importaciones chinas por productos mexicanos, puede ser una herramienta de negociación poderosa.
¿Qué podemos producir en México? ¿Qué sectores tienen potencial de crecimiento? Un análisis detallado de la industria textil, la electrónica, la manufactura de autopartes, entre otros, nos permitirá identificar áreas donde podemos competir con China y ofrecer a Estados Unidos una alternativa viable. México tiene una amplia red de tratados comerciales. Es hora de aprovecharlos al máximo, diversificando nuestros mercados y reduciendo nuestra dependencia de Estados Unidos.
China, a menudo vista como una amenaza, también puede ser una oportunidad. Es un mercado con un enorme potencial para productos mexicanos, desde carne de cerdo hasta petróleo. Fortalecer los lazos comerciales con China no solo diversifica nuestras exportaciones, sino que también nos otorga mayor margen de maniobra en la negociación del T-MEC.
La comunidad latina en Estados Unidos, especialmente los de ascendencia mexicana, es un factor que no podemos ignorar. Asegurar que los productos que consumen, los que evocan la "nostalgia" por su tierra de origen, se beneficien de las condiciones más favorables del T-MEC es un objetivo estratégico. Cada pequeño triunfo suma en esta compleja negociación.
Finalmente, si bien no podemos "comprar" a Trump con un avión, como aparentemente hicieron los Emiratos Árabes, sí podemos explorar otras vías para atraer su interés. La inversión en el sector turístico, por ejemplo, puede ser una opción atractiva para un magnate inmobiliario como él.
Ebrard conoce el estilo de Trump, sus debilidades y sus obsesiones. Es hora de dejar de lado las poses y concentrarse en obtener el mejor resultado para México. La clave está en la diplomacia inteligente, la estrategia pragmática y el reconocimiento de la realidad.
Fuente: El Heraldo de México