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15 de mayo de 2025 a las 05:10

Deja de moverte: ¿Qué dice tu pierna de ti?

Muchos se preguntarán, ¿por qué esa persona no puede quedarse quieta? La verdad es que, aunque parezca un simple hábito, el constante movimiento de piernas puede ser una ventana a su mundo interior. Imaginen un iceberg: la punta, ese pequeño movimiento rítmico, es solo la parte visible. Debajo del agua, una compleja red de emociones, pensamientos y posibles tensiones pueden estar impulsando ese comportamiento.

No se trata de una condición médica grave, como aclaran los expertos, pero sí puede ser un indicador de lo que ocurre en la mente. Es como si el cuerpo, a través de ese movimiento casi imperceptible para quien lo realiza, intentara liberar una energía contenida, una especie de válvula de escape para la ansiedad o el nerviosismo acumulado. Piensen en esos momentos en que, ante una situación estresante, caminamos de un lado a otro sin darnos cuenta. El movimiento de la pierna, en una escala menor, cumple una función similar.

La psicología nos ofrece algunas claves para comprender este fenómeno. En muchos casos, el movimiento rítmico de la pierna actúa como un mecanismo de autorregulación. Ante una situación que genera incomodidad o nerviosismo, el cuerpo busca una forma de liberar esa tensión. El movimiento repetitivo, casi hipnótico, puede generar una sensación de calma y control, aunque sea de forma inconsciente. Es como un balanceo suave que nos ayuda a mantener el equilibrio emocional en momentos de turbulencia interna.

Otro factor a considerar es la personalidad. Personas con un temperamento más inquieto, con una tendencia a la hiperactividad o con dificultades para gestionar el estrés, pueden ser más propensas a manifestar este tipo de comportamiento. No es una regla general, pero sí una observación recurrente en la práctica clínica. En estos casos, el movimiento de la pierna puede ser una manifestación externa de esa energía interna que busca una salida.

Además del nerviosismo y la ansiedad, el "síndrome de la pierna inquieta" también puede estar relacionado con otros factores, como el aburrimiento, la impaciencia o incluso la concentración. En ocasiones, mover la pierna de forma rítmica puede ayudar a focalizar la atención, especialmente en tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido. Es como si el movimiento ayudara a mantener la mente despierta y activa.

Es importante destacar que no todas las personas que mueven la pierna constantemente sufren de ansiedad o nerviosismo. En muchos casos, se trata simplemente de un hábito, una costumbre adquirida sin mayor significado psicológico. Sin embargo, si el movimiento es frecuente, intenso e interfiere con la vida cotidiana, es recomendable consultar con un profesional de la salud mental para descartar cualquier problema subyacente y, en caso necesario, recibir el apoyo adecuado. No se trata de patologizar un gesto simple, sino de comprender su posible significado y, si es necesario, buscar herramientas para gestionar las emociones y encontrar un mayor equilibrio interior. Al final, el objetivo es que cada uno pueda sentirse cómodo en su propia piel, con o sin movimiento de piernas.

Fuente: El Heraldo de México