15 de mayo de 2025 a las 17:15
Asesinato en fiesta: ¿Celos mortales?
La noche carioca se tiñó de sangre y tragedia en las afueras de un concurrido bar de Río de Janeiro. La alegría y la música que animaban la fiesta se vieron abruptamente interrumpidas por el sonido ensordecedor de los disparos. Jorge Mauro Ruas, de 51 años, se convirtió en la víctima fatal de un ataque a sangre fría que ha conmocionado a la ciudad. Las imágenes de las cámaras de seguridad, crudas y desgarradoras, muestran al agresor, identificado como Vinicius Rodrigues Pacheco, policía militar del 41º Batallón, acercándose a Ruas con una aparente calma escalofriante. En una mano, la despreocupación de quien sostiene una bebida; en la otra, el arma que segundos después desataría el caos.
Sin mediar palabra, sin importar la presencia de decenas de personas celebrando a su alrededor, Pacheco descargó su furia contra Ruas a quemarropa. La multitud, presa del pánico, se dispersó en medio de gritos y confusión mientras el cuerpo de Ruas se desplomaba en el suelo. Los esfuerzos por salvar su vida fueron en vano. Trasladado a una Unidad de Atención de Urgencias (UPA), Ruas no resistió las graves heridas y falleció, dejando un vacío irreparable en su familia, especialmente en su hijo, quien celebraría su cumpleaños al día siguiente.
La tragedia ha desatado una ola de indignación y consternación en la ciudad. La frialdad del ataque, la impunidad con la que actuó el agresor y su condición de policía militar han generado un profundo debate sobre la seguridad ciudadana y el control de armas. A pesar de la solicitud de detención emitida por la Policía Civil, Pacheco se encuentra prófugo, lo que añade un manto de incertidumbre y angustia a la situación.
Las investigaciones se centran ahora en desentrañar el móvil del crimen. Según fuentes del área de homicidios, Ruas y Pacheco habrían protagonizado una pelea hace dos meses a raíz de una mujer, presuntamente la esposa del agresor. Esta versión, sin embargo, es refutada por la familia de la víctima, quienes niegan cualquier tipo de conflicto previo y aseguran que Ruas fue elegido al azar. La captura de Pacheco se convierte, por tanto, en una pieza clave para esclarecer los hechos y llevar justicia a la familia de Jorge Mauro Ruas. Mientras tanto, la ciudad se encuentra en vilo, esperando respuestas y exigiendo que se haga justicia.
El caso de Jorge Mauro Ruas se suma a la larga lista de víctimas de la violencia que azota a Brasil. Más allá de las circunstancias específicas de este crimen, la tragedia pone de manifiesto la urgente necesidad de abordar las causas profundas de la violencia, fortalecer las instituciones encargadas de la seguridad ciudadana y promover una cultura de paz y respeto por la vida. La impunidad no puede ser una opción. La sociedad brasileña exige justicia para Jorge Mauro Ruas y para todas las víctimas de la violencia.
Fuente: El Heraldo de México