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15 de mayo de 2025 a las 05:50

Alcalde declara sobre Los Alegres

La sombra de la narcocultura se cierne sobre la música regional mexicana. Una vez más, la línea entre la expresión artística y la apología del delito se difumina, poniendo bajo la lupa a la popular agrupación Los Alegres del Barranco. No se trata de un hecho aislado, sino de una preocupante tendencia que ha llevado a la Fiscalía del Estado de Jalisco a abrir cuatro carpetas de investigación contra la banda. Zapopan, Villa Purificación, Cihuatlán y Tequila: cuatro escenarios distintos, un mismo denominador común: la interpretación de corridos que presuntamente hacen referencia a grupos delictivos.

La comparecencia del alcalde de Cihuatlán, Apolonio de Jesús Pelayo Flores, ante la Fiscalía, añade un nuevo capítulo a esta historia. Si bien acudió en calidad de testigo, su presencia subraya la gravedad del asunto. La entrega de permisos, las inspecciones realizadas, todo está bajo escrutinio. La pregunta que flota en el aire es: ¿hasta qué punto las autoridades locales son responsables de los contenidos que se difunden en los eventos que autorizan? ¿Existe una falta de control? ¿Se mira hacia otro lado ante la posibilidad de que se esté haciendo apología del delito?

El caso de Los Alegres del Barranco evoca otros episodios similares que han sacudido al mundo del espectáculo. El fantasma de Gerardo Ortiz y su polémico video musical "Fuiste Mía" reaparece. La acusación de apología del delito por la representación de un feminicidio aún resuena. La fianza pagada, el proceso penal, las investigaciones por posibles vínculos con el crimen organizado… Un recordatorio de que la libertad de expresión tiene límites, especialmente cuando se trivializa la violencia.

Y qué decir del escalofriante caso del rapero QBA, cuya participación en la desaparición de los tres estudiantes de cine en 2018 conmocionó al país. La disolución de los cuerpos en ácido, la confesión, el vínculo con el CJNG, el canal de YouTube con miles de suscriptores… Una historia macabra que ilustra la oscura conexión entre la música, la fama y el crimen organizado.

¿Es la música un reflejo de la realidad social o un catalizador de la violencia? ¿Hasta qué punto la interpretación de corridos que narran las hazañas de figuras del narcotráfico contribuye a normalizar la cultura del narco? ¿Se trata de una simple expresión artística o de una peligrosa glorificación del crimen? Estas son las preguntas que debemos plantearnos como sociedad. El debate está abierto. Mientras tanto, la Fiscalía continúa su investigación, y Los Alegres del Barranco se encuentran en el ojo del huracán. El futuro de la banda, y quizás el futuro del género, pende de un hilo. La música no puede ser sinónimo de impunidad.

Fuente: El Heraldo de México