15 de mayo de 2025 a las 02:55
Veracruz: 70 años de cárcel por 65 muertes
La sombra del terror que oscureció Veracruz en septiembre de 2011 vuelve a cernirse sobre la memoria colectiva con la reciente sentencia de 70 años de prisión a Víctor Hugo “N”. Un nombre que, para muchos, se había convertido en sinónimo de impunidad, ahora resuena en los ecos de la justicia, aunque la herida infligida a la sociedad veracruzana sigue abierta. Sesenta y cinco vidas segadas, cinco de ellas pertenecientes a niños, un acto de barbarie que conmocionó al país entero y que hoy, tras un largo y tortuoso proceso judicial, ve un atisbo de resolución.
La Fiscalía General del Estado de Veracruz, tras años de investigación, ha logrado desentrañar la madeja de horror que rodeaba este caso. Víctor Hugo “N”, el cerebro detrás de esta atrocidad, el que desde las sombras orquestó la ejecución de decenas de personas, finalmente enfrenta las consecuencias de sus actos. La sentencia, aunque no borra el dolor ni devuelve las vidas perdidas, representa un triunfo para la justicia y una señal de esperanza para una sociedad que exige un alto a la violencia.
El recuerdo de aquel fatídico 20 de septiembre de 2011 permanece vívido en la memoria de los veracruzanos. La imagen de 35 cuerpos abandonados en la Glorieta de los Voladores de Papantla, un lugar emblemático de la cultura y la tradición, se convirtió en un símbolo del horror y la deshumanización que alcanzó el crimen organizado. Hombres, mujeres, incluso niños, fueron víctimas de una violencia indiscriminada que sembró el pánico en la población y dejó una cicatriz imborrable en el tejido social.
La investigación, que se extendió por más de una década, revela la complejidad y la brutalidad del crimen. No se trató de un hecho aislado, sino de una operación meticulosamente planificada que culminó con la muerte de 65 personas en diferentes puntos de la ciudad, incluyendo el bulevar Adolfo Ruiz Cortínez y los fraccionamientos Jardines de Mocambo y Costa Verde. La Fiscalía ha logrado demostrar la responsabilidad de Víctor Hugo “N” en la autoría intelectual de estos crímenes, un paso crucial para cerrar este capítulo oscuro de la historia de Veracruz.
El caso de los “Matazetas”, como se autodenominaron los perpetradores en un video que circuló en redes sociales, generó una profunda indignación en la sociedad. La ostentación de la violencia, la falta de respeto por la vida humana y la impunidad que pretendían mostrar, fueron un desafío a las instituciones y un agravio a la memoria de las víctimas. Aunque posteriormente se confirmó su vínculo con el Cartel Jalisco Nueva Generación, la sentencia a Víctor Hugo “N” reafirma la importancia de perseguir y castigar a todos los responsables, sin importar su rango o afiliación.
Esta sentencia, sin duda, marca un precedente en la lucha contra la impunidad. Es un mensaje claro para aquellos que se creen por encima de la ley: la justicia, aunque tarde, llega. Sin embargo, el trabajo no termina aquí. Es necesario seguir fortaleciendo las instituciones, promoviendo la cultura de la legalidad y trabajando en la construcción de una sociedad más justa y pacífica, donde la vida humana sea el valor supremo. La memoria de las 65 víctimas de esta masacre nos obliga a no olvidar y a redoblar los esfuerzos para que hechos como estos no se repitan jamás.
Fuente: El Heraldo de México