14 de mayo de 2025 a las 05:25
Senado dice NO al impuesto de remesas
La unión hace la fuerza, y en esta ocasión, la fuerza se ha manifestado en el Senado mexicano. En un hecho inusual, Morena, PAN, PRI, MC, PT y PVEM, partidos con historiales de encarnizadas disputas, han dejado de lado sus diferencias ideológicas para alzar una voz unificada contra la propuesta del congresista republicano Jason Smith de gravar con un 5% las remesas enviadas por migrantes mexicanos a su país de origen. Esta iniciativa, enmarcada dentro del proyecto "The One, Big, Beautiful Bill", ha generado un contundente rechazo en la Cámara Alta mexicana, que la califica como una medida injusta y contraproducente.
El argumento central de los senadores mexicanos se centra en la doble tributación que supondría este impuesto. Recordemos que los trabajadores migrantes en Estados Unidos, independientemente de su estatus migratorio, ya contribuyen al sistema fiscal estadounidense. Aplicar un impuesto adicional a las remesas, que representan aproximadamente el 20% de sus ingresos ya tributados, constituiría una carga económica excesiva e inequitativa. Es importante subrayar que este esfuerzo económico de los migrantes no se ve reflejado en beneficios sociales para ellos mismos, ya que en muchos casos se ven imposibilitados para acceder a las políticas sociales del país donde trabajan. Paradójicamente, el 80% restante de sus ingresos, la mayor parte, permanece en la economía estadounidense, contribuyendo al bienestar de la sociedad que ahora pretende gravar aún más sus envíos a sus familias.
Más allá de la injusticia que representa para los migrantes, la propuesta del congresista Smith también tendría consecuencias negativas para la economía de ambos países. Expertos advierten que este tipo de medidas desincentiva el uso de canales formales para el envío de remesas, empujando a los migrantes a buscar alternativas informales y fuera del sistema financiero. Esto no solo debilitaría las instituciones financieras, sino que también aumentaría el riesgo de actividades ilícitas.
Es crucial recordar que las remesas son el fruto del trabajo honesto y sacrificado de millones de mexicanos que contribuyen al desarrollo económico tanto de México como de Estados Unidos. Lejos de ser un problema, las remesas representan un puente vital que fortalece los lazos familiares y dinamiza las economías de ambos países. Pretender gravarlas con un impuesto adicional es, en palabras de los senadores mexicanos, una medida arbitraria e injusta que va en contra del espíritu de libre comercio que supuestamente defiende el gobierno estadounidense y que subyace en los acuerdos del T-MEC.
La postura del Senado mexicano es un llamado a la reflexión y a la mesura. En un mundo cada vez más interconectado, las relaciones entre naciones deben construirse sobre la base del diálogo, el entendimiento mutuo y la cooperación. Levantar muros, ya sean físicos o económicos, solo genera divisiones y perjudica a todos. La propuesta del impuesto a las remesas es un paso en la dirección equivocada, y es imperativo que el legislativo estadounidense reconsidere sus implicaciones antes de tomar una decisión que podría tener consecuencias negativas para ambas naciones. La esperanza reside en que prevalezca el sentido común y se busquen soluciones que beneficien a todos, en lugar de castigar el esfuerzo y la solidaridad de los migrantes.
Fuente: El Heraldo de México