15 de mayo de 2025 a las 00:35
Refrescando Monterrey: DIF combate el calor.
El sol regiomontano, implacable en su ascenso, baña las calles del centro de Monterrey con una intensidad que anuncia un día sofocante. El aire, denso y caliente, se pega a la piel como una segunda capa, haciendo que cada paso sea un esfuerzo. Ante este panorama, el DIF Monterrey ha desplegado una red de solidaridad para proteger a los más vulnerables de los estragos del calor extremo. No se trata solo de repartir agua, sino de ofrecer un respiro, una mano amiga en medio del bochorno.
La imagen de Gaby Oyervides, presidenta del DIF, entregando personalmente botellas de agua, termos, vasos con bebidas isotónicas e incluso gorras a los transeúntes, resume la esencia de esta iniciativa. Su enfoque en los adultos mayores, quienes con paciencia esperan en largas filas bajo el sol para cobrar su pensión, es un testimonio de la sensibilidad y la empatía que impulsan este operativo. Imaginen la escena: el rostro curtido por el tiempo, las manos temblorosas recibiendo la refrescante ayuda, la mirada agradecida que no necesita palabras. Es una muestra palpable de que la solidaridad no solo alivia la sed, sino también el alma.
La ola de calor que se avecina, con temperaturas pronosticadas por encima de los 40 grados, no es un juego. La deshidratación y los golpes de calor son amenazas reales, especialmente para quienes viven en las calles o carecen de un refugio adecuado. Por eso, el DIF no se limita al centro de la ciudad. Su compromiso se extiende a las colonias más vulnerables, donde la necesidad es aún mayor. Se instalarán puntos de hidratación estratégicos, oasis en medio del desierto urbano, para asegurar que nadie quede desprotegido.
El albergue municipal en la colonia Tierra y Libertad, abierto para brindar cobijo a quienes no tienen un techo donde resguardarse, es otro ejemplo del compromiso integral del DIF. No se trata solo de apagar la sed, sino de ofrecer un espacio seguro, un respiro del inclemente sol, una oportunidad para recuperar fuerzas y afrontar el día con renovada energía.
La labor del DIF, apoyado por la Policía y Protección Civil de Monterrey, se extiende a otras zonas, como la colonia Ignacio Altamirano en el sur de la ciudad. La imagen del equipo recorriendo las calles, llevando agua y alivio a quienes más lo necesitan, es un recordatorio de que la solidaridad no conoce fronteras ni distinciones.
Y para los adultos mayores que cada dos meses se congregan en la calle Escobedo, entre Morelos y Padre Mier, la presidenta del DIF ha dispuesto la colocación de sillas. Un pequeño gesto, pero con un gran significado. Porque la dignidad no se pierde con la edad, y la espera, aunque necesaria, no tiene por qué ser una prueba de resistencia física. Es una muestra de respeto y consideración hacia quienes han contribuido a construir la ciudad que hoy disfrutamos.
En resumen, el operativo del DIF Monterrey es mucho más que un reparto de agua. Es una muestra de solidaridad, un acto de empatía, una respuesta efectiva a las necesidades de una comunidad que enfrenta las inclemencias del clima extremo. Es una invitación a todos a sumarnos a esta cadena de apoyo, a extender la mano a quienes más lo necesitan, a construir una ciudad más humana y solidaria, donde nadie quede atrás en medio del calor abrasador.
Fuente: El Heraldo de México