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14 de mayo de 2025 a las 19:50

¡No al doble impuesto a remesas!

La propuesta del legislador republicano Jason Smith ha levantado una ola de indignación y preocupación en México. La iniciativa, que busca gravar con un doble impuesto las remesas enviadas por migrantes desde Estados Unidos, ha sido recibida con un rotundo rechazo por parte de la Cámara de Diputados, que la califica de "discriminatoria, abusiva y contraria a los principios jurídicos y democráticos" que históricamente han unido a ambas naciones.

Este nuevo impuesto, que se sumaría al 20% ya existente, representaría una carga adicional del 5% para las remesas, un recurso vital para millones de familias mexicanas. Imaginemos el impacto en la vida cotidiana de quienes dependen de estos envíos para cubrir necesidades básicas como alimentación, vivienda, educación y salud. Para muchos, este dinero significa la diferencia entre la precariedad y la posibilidad de un futuro mejor. ¿Cómo se les puede pedir que asuman un peso económico aún mayor, especialmente en un contexto de inflación y dificultades económicas globales?

La preocupación no se limita al impacto económico directo. La Cámara de Diputados advierte que esta medida podría incentivar el uso de canales informales para el envío de remesas, exponiendo a los migrantes a riesgos de estafa, robo y extorsión. Lejos de promover la seguridad y el bienestar, esta propuesta podría empujar a las personas a la sombra, a la vulnerabilidad de sistemas no regulados y peligrosos. ¿Es este el tipo de política que queremos promover? ¿Una política que castiga a quienes trabajan arduamente y contribuyen al desarrollo de ambos países?

La Cámara de Diputados ha sido enfática en su rechazo a la criminalización de los migrantes. Su trabajo, lejos de ser una amenaza, es un pilar fundamental para la economía de México y Estados Unidos. Recordemos que las remesas representan una inyección vital de recursos para el país, contribuyendo al crecimiento económico y al desarrollo social. Además, los migrantes desempeñan un papel crucial en diversos sectores económicos en Estados Unidos, llenando vacantes laborales y aportando su talento y esfuerzo al crecimiento de ese país.

Más allá de las cifras y los datos económicos, hay un componente humano que no podemos ignorar. Detrás de cada remesa hay una historia de sacrificio, de esfuerzo y de esperanza. Hay familias que se mantienen unidas a pesar de la distancia, hijos que pueden acceder a una mejor educación, padres que reciben el cuidado que necesitan. Estas historias son un testimonio de la resiliencia y la solidaridad de la comunidad migrante.

La Cámara de Diputados ha hecho un llamado a la reflexión y al diálogo. En lugar de imponer barreras y castigos, se debe apostar por la cooperación y el respeto mutuo. Es fundamental reconocer el aporte invaluable de los migrantes y trabajar en conjunto para crear políticas que protejan sus derechos y promuevan su bienestar. El futuro de ambos países depende, en gran medida, de la capacidad de construir puentes en lugar de muros. Es hora de dejar de lado la retórica divisoria y apostar por una visión inclusiva y justa que reconozca la dignidad y el valor de todos los seres humanos.

Fuente: El Heraldo de México