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14 de mayo de 2025 a las 17:45

MrBeast vs INAH: ¿Permiso para grabar en zonas arqueológicas?

La irrupción del fenómeno MrBeast en las milenarias piedras de Calakmul, Chichén Itzá y Balancanché ha desatado una cascada de interrogantes que retumban desde las redes sociales hasta las altas esferas del gobierno mexicano. ¿Fue una estrategia publicitaria brillante o una falta de respeto a la herencia cultural de un país? El debate está servido y las 50 millones de visualizaciones del video en cuestión son la prueba irrefutable del impacto mediático alcanzado.

La declaración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo añade un nuevo capítulo a esta historia. Su promesa de analizar a fondo el permiso otorgado por el INAH al YouTuber Jimmy Donaldson, mejor conocido como MrBeast, abre la puerta a posibles sanciones. La mandataria ha sido clara: se revisarán las condiciones bajo las cuales se concedió el permiso y si hubo alguna violación de las mismas. La sombra de la duda se cierne sobre el influencer y su equipo.

Más allá del número de visualizaciones y la controversia generada, este caso pone de manifiesto la compleja relación entre la difusión cultural en la era digital y la preservación del patrimonio histórico. ¿Es lícito utilizar lugares emblemáticos, cargados de significado histórico y cultural, como escenario para un video viral? ¿Dónde está la línea que separa la promoción turística de la banalización del pasado?

El INAH, como custodio del legado arqueológico de México, tiene la responsabilidad de velar por la integridad de estos sitios. Otorgar permisos de filmación implica un delicado equilibrio entre la apertura a nuevas formas de difusión y la protección de un patrimonio invaluable. La investigación en curso determinará si en este caso se actuó con la debida diligencia y si las condiciones del permiso fueron respetadas escrupulosamente.

El silencio del INAH hasta el momento alimenta las especulaciones. La opinión pública espera con ansias su informe, que arrojará luz sobre los detalles de este controvertido permiso. ¿Se establecieron límites claros a la actividad de MrBeast y su equipo? ¿Se tomaron las medidas necesarias para garantizar la protección de las zonas arqueológicas?

Mientras tanto, la polémica continúa en las redes sociales. Algunos defienden la iniciativa del YouTuber como una forma innovadora de acercar la historia a un público más amplio, mientras que otros la condenan como una trivialización del patrimonio cultural. Lo cierto es que este caso sienta un precedente y obliga a reflexionar sobre las implicaciones de la creciente influencia de los creadores de contenido digital en la difusión y percepción del patrimonio histórico.

El futuro del acceso de influencers a sitios arqueológicos pende de un hilo. La decisión que tome el gobierno mexicano, tras el análisis del INAH, marcará un antes y un después en la relación entre la cultura, la tecnología y la preservación del pasado. La atención del mundo está puesta en México, esperando el desenlace de esta historia que ha trascendido las fronteras del internet.

Fuente: El Heraldo de México