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14 de mayo de 2025 a las 04:20
Michoacán vs. la Apología: ¿De qué se trata?
La sombra de la violencia se cierne sobre Michoacán, un estado que, como muchos otros en México, lucha por recuperar la tranquilidad y la confianza de sus ciudadanos. En este contexto, el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla ha lanzado una iniciativa que ha generado un intenso debate: la penalización de la apología del delito. Presentando ante el Congreso del Estado una reforma al Código Penal, la propuesta busca frenar la creciente ola de violencia que, según el gobernador, se ve alimentada, en parte, por la difusión de contenidos que glorifican actos criminales.
El argumento central de la iniciativa se basa en la premisa de que la normalización e incluso la idealización de la violencia, presente en expresiones artísticas como los narcocorridos, contribuye a distorsionar la percepción social, especialmente entre los jóvenes, haciéndoles ver la criminalidad como un camino viable, incluso deseable. Esta distorsión, argumenta el gobernador, debilita el tejido social y erosiona la confianza en las instituciones, creando un caldo de cultivo propicio para la expansión de la delincuencia organizada.
La propuesta se ampara en los artículos 4 y 21 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que garantizan el derecho a una vida libre de violencia y establecen la seguridad pública como una función primordial del Estado. Bajo este marco, la iniciativa busca castigar el elogio, la alabanza o la instigación a cometer delitos, conductas que actualmente no están tipificadas como delito en el Código Penal de Michoacán.
Sin embargo, la propuesta no está exenta de controversia. Se abre un debate crucial sobre los límites de la libertad de expresión y el riesgo de criminalizar manifestaciones artísticas, incluso aquellas que resultan desagradables o moralmente cuestionables. ¿Dónde se traza la línea entre la apología del delito y la simple descripción de una realidad violenta? ¿Cómo se garantiza que esta ley no se utilice para silenciar voces críticas o disidentes?
La discusión se centra, además, en la eficacia real de la medida. Algunos expertos argumentan que penalizar la apología del delito no ataca las raíces del problema, como la pobreza, la desigualdad y la falta de oportunidades, que son factores que impulsan a muchos jóvenes a involucrarse en actividades criminales. Señalan que la solución no radica en censurar expresiones culturales, sino en implementar políticas públicas integrales que aborden las causas estructurales de la violencia.
Por otro lado, sectores de la sociedad michoacana aplauden la iniciativa, argumentando que la glorificación de la violencia contribuye a su normalización y, por ende, a su perpetuación. Consideran que es responsabilidad del Estado proteger a la población, especialmente a los sectores más vulnerables, de la influencia de contenidos que incitan a la violencia y al delito. Para ellos, la reforma al Código Penal representa un paso necesario para recuperar la paz y la seguridad en el estado.
El debate está abierto. En las próximas semanas, el Congreso del Estado deberá analizar la propuesta del gobernador Ramírez y decidir si la apología del delito se convierte en un delito penalizado en Michoacán. La decisión tendrá implicaciones significativas para la libertad de expresión, la seguridad pública y el futuro del estado.
El tiempo dirá si esta medida logra el objetivo de disminuir la violencia o si, por el contrario, se convierte en un instrumento de censura y un obstáculo para el libre desarrollo de la expresión artística. La sociedad michoacana, expectante, observa el desarrollo de este debate crucial.
Fuente: El Heraldo de México