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14 de mayo de 2025 a las 05:25
Mexicanos enfrentan pena de muerte en EUA
La angustia se palpa en el aire salado de San Carlos, Baja California Sur. La incertidumbre corroe los corazones de las familias de Jesús Iván “N” y Julio César “N”, dos pescadores ribereños cuyas vidas dieron un giro drástico el pasado 30 de abril. Lo que comenzó como una arriesgada travesía en busca de un futuro mejor al otro lado de la frontera, se transformó en una pesadilla que amenaza con arrebatarles la libertad, e incluso, la vida.
El silencio del 2 de mayo, último día en que sus voces resonaron en los teléfonos de sus seres queridos, se convirtió en un presagio de la tragedia que se avecinaba. La noticia del naufragio, el 5 de mayo, cerca de la playa Torrey Pines en San Diego, California, cayó como un mazazo. La embarcación, precaria arca de madera desafiando la inmensidad del océano, sucumbió ante la fuerza implacable del mar. Tres almas se perdieron en las profundidades, mientras que cinco de los sobrevivientes, incluyendo a Jesús Iván y Julio César, fueron capturados por la Patrulla Fronteriza.
La acusación que pesa sobre ellos es grave: introducción de extranjeros con resultado de muerte e introducción de extranjeros con fines de lucro. Delitos que en Estados Unidos se castigan con severidad, pudiendo enfrentar penas que van desde la cadena perpetua y multas exorbitantes de hasta 250 mil dólares, hasta la pena capital. Un futuro desolador que contrasta con la vida sencilla que llevaban en su pequeño pueblo pesquero.
Sus familias, incrédulas ante la magnitud de la tragedia, claman justicia. Aseguran que Jesús Iván y Julio César son hombres de mar, dedicados a la pesca, no criminales. "Son buzos, recolectores de almejas", repiten con la voz quebrada por la angustia. Testigos en San Carlos, su hogar, su refugio, pueden corroborar su historia, su arraigo a la tierra, su trabajo honesto.
Desesperados, buscan el apoyo de las autoridades locales. El pasado 13 de mayo, con la esperanza aferrada a sus corazones, se manifestaron frente al palacio de gobierno de Baja California Sur. Anhelaban hablar con el gobernador Víctor Castro, exponerle su caso, implorar su intervención. Sin embargo, sus voces se perdieron en el vacío, sus súplicas no encontraron eco en los muros del poder.
No se rinden. La lucha por la justicia para Jesús Iván y Julio César continúa. Una marcha está programada para el 15 de mayo en San Carlos, una demostración de solidaridad, una plegaria colectiva por la libertad de estos dos pescadores atrapados en las redes de la justicia estadounidense. El alcalde de Comondú, Roberto Pantoja, ha confirmado su presencia y prometido una respuesta. Una luz de esperanza en medio de la tormenta.
Mientras tanto, en San Carlos, el tiempo se detiene. La comunidad espera con el alma en vilo, aferrada a la fe y a la esperanza de que Jesús Iván y Julio César puedan regresar a casa, a sus familias, a su vida junto al mar. El futuro es incierto, el camino está lleno de obstáculos, pero la lucha por la justicia apenas comienza.
Fuente: El Heraldo de México