14 de mayo de 2025 a las 09:35
León XIV: ¿Comunicación ágil? El reto.
La llegada de León XIV al papado marca un hito en la historia de la Iglesia Católica, no solo por su origen estadounidense y su profunda experiencia pastoral en Latinoamérica, sino también por el desafío que representa comunicar el mensaje evangélico en un mundo hiperconectado y a menudo superficial. Su recorrido por las comunidades peruanas, desde las bulliciosas calles de Trujillo hasta los rincones más remotos de Chulucanas, le ha brindado una sensibilidad única para comprender las necesidades de los más vulnerables, una experiencia invaluable que sin duda marcará su pontificado. Acostumbrado a recorrer vastas distancias, incluso durante la difícil época de la pandemia, el Papa León XIV ha demostrado una incansable dedicación a su vocación, un compromiso que ahora se extiende a una audiencia global sedienta de esperanza y guía espiritual.
El reto comunicativo es inmenso. En la era digital, donde la información fluye a raudales y la atención se fragmenta, la figura del Papa debe trascender el ruido mediático y conectar con la esencia humana. No basta con emitir mensajes, se trata de construir puentes, de generar diálogos significativos que inspiren la reflexión y la acción. La experiencia de León XIV en el uso de las redes sociales, si bien incipiente, representa una oportunidad para alcanzar nuevas audiencias, especialmente a los jóvenes, quienes buscan respuestas a las interrogantes existenciales en el universo digital.
Sin embargo, la comunicación en el mundo virtual presenta sus propias trampas. El Papa Francisco, predecesor de León XIV, ya advertía sobre los peligros de la cultura del espectáculo y la banalización de lo sagrado. La inmediatez y la viralidad, características propias de internet, pueden desvirtuar el mensaje evangélico y convertirlo en un producto de consumo más. En este contexto, la sencillez y la prudencia, virtudes que han caracterizado la trayectoria de Robert Prevost, se convierten en herramientas esenciales para preservar la autenticidad del mensaje cristiano.
La Iglesia Católica, bajo el liderazgo de León XIV, se enfrenta a la compleja tarea de conciliar la tradición con la modernidad, de utilizar las herramientas digitales sin sucumbir a sus excesos. La figura de Cristo, como bien lo ha señalado el nuevo Papa, no debe ser reducida a la de un líder carismático o un superhombre, sino que debe ser presentada en toda su complejidad y trascendencia. La eternidad, la esperanza, la compasión, valores fundamentales del cristianismo, deben resonar con fuerza en un mundo obsesionado con lo inmediato y lo superficial.
El camino que tiene por delante León XIV no es fácil, pero su experiencia pastoral, su formación intelectual y su sensibilidad social lo convierten en un líder capaz de guiar a la Iglesia Católica en estos tiempos convulsos. Su capacidad para escuchar, para comprender las necesidades de su rebaño, y para comunicar con claridad y convicción el mensaje de Cristo, serán claves para construir una Iglesia más cercana, más inclusiva y más comprometida con la construcción de un mundo más justo y fraterno. La mirada atenta del mundo, amplificada por las redes sociales, estará puesta en cada uno de sus pasos, expectante por descubrir cómo este hombre de fe, formado en la sencillez del servicio pastoral, logrará trascender las barreras digitales y tocar el corazón de la humanidad.
Fuente: El Heraldo de México