14 de mayo de 2025 a las 09:10
Jalisco: ¿Grietas en MC?
La sombra de la inseguridad se cierne sobre Zapopan, un municipio que alguna vez brilló como un ejemplo de desarrollo en Jalisco, pero que hoy se encuentra sumido en una preocupante espiral de violencia y desorden. Lo que antes era un motor económico, un imán para la inversión y un polo de desarrollo inmobiliario y comercial, ahora es escenario de disputas entre cárteles, balaceras en plena luz del día y una creciente sensación de miedo entre sus habitantes. El asesinato del exdiputado priista Luis Armando Córdova, ejecutado sin miramientos, es solo la punta del iceberg, un crudo recordatorio de la vulnerabilidad que se vive en las calles zapopanas.
La administración de Juan José Frangie, alcalde reelecto y cercano al gobernador Pablo Lemus, está en el ojo del huracán. Acusaciones de corrupción y nepotismo salpican su gestión, y la opacidad parece ser la norma. La historia de Frangie, desde sus inicios como empresario afiliado a Coparmex hasta su llegada al poder de la mano de Lemus, deja un reguero de interrogantes. Su paso por el Club Guadalajara y su posterior nombramiento como jefe de Gabinete del ahora gobernador, lejos de aportar transparencia, han sembrado dudas sobre el manejo de los recursos públicos. El caso de su hijo, Íker Frangie, nombrado procurador estatal de Protección al Ambiente sin experiencia previa, es un ejemplo flagrante de cómo las relaciones personales parecen pesar más que los méritos profesionales.
La sombra de la sospecha también se extiende sobre el manejo de las finanzas públicas. El caso de los 300 millones de pesos depositados en Accendo Banco, una institución que ya no contaba con autorización para operar, es una herida abierta en las arcas municipales. ¿Dónde está el dinero? ¿Quiénes son los responsables? El silencio de las autoridades es ensordecedor, y la falta de sanciones alimenta la indignación ciudadana.
Mientras tanto, la violencia se extiende como una mancha de aceite. Zapopan se ha convertido en un campo de batalla entre el Cártel Jalisco Nueva Generación y el Cártel Nueva Plaza. Los ciudadanos, atrapados en el fuego cruzado, pagan el precio de la inacción gubernamental. Las extorsiones a negocios se han convertido en una práctica común, y el miedo se respira en cada esquina.
Movimiento Ciudadano, el partido que gobierna el municipio, sigue pregonando su discurso de juventud, innovación y buena administración. Pero la realidad de Zapopan desmiente sus palabras. Si este es el modelo que MC pretende ofrecer al país, la pregunta es inevitable: ¿Con qué cara? La situación en Zapopan es un llamado de atención, una muestra de cómo la corrupción, la impunidad y la violencia pueden corroer las bases de una sociedad. Es urgente que las autoridades tomen medidas contundentes para restaurar el orden y la seguridad, y para devolver la confianza a una ciudadanía que se siente abandonada a su suerte. El futuro de Zapopan, y quizás el del propio Movimiento Ciudadano, depende de ello.
Y la violencia no se limita a Jalisco. En Veracruz, la campaña electoral se tiñe de sangre con el asesinato de dos candidatos de Morena: Yesenia Lara en Texistepec y Anuar Valencia en Coxquihui. La pregunta es inquietante: ¿Dónde está el control que Morena presume en sus territorios? La violencia golpea a las puertas del partido, y la incertidumbre se apodera del proceso electoral.
Fuente: El Heraldo de México