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14 de mayo de 2025 a las 06:30

Horror: Niños devorados por ratas.

La pesadilla vivida por dos bebés gemelos en Carolina del Sur ha conmocionado a la comunidad y ha desatado una ola de indignación en redes sociales. Imaginen la escena: una casa rodante, convertida en un foco de insalubridad, infestada de ratas que campaban a sus anchas. En medio de este escenario dantesco, dos pequeños de tan solo seis meses, indefensos ante la voracidad de los roedores. La imagen, reconstruida a partir de los informes policiales, es escalofriante.

El llanto desesperado de la pequeña, cubierto de sangre, alertó a la madre, Akayla Bearden, quien finalmente llamó a emergencias. Pero, ¿qué llevó a esta joven pareja de 24 años a permitir que sus hijos vivieran en semejantes condiciones? La respuesta, aún bajo investigación, apunta a una negligencia que roza lo inconcebible. Meses, según confesaron los propios padres, llevaban conviviendo con la plaga de ratas. Meses en los que la salud y la seguridad de sus hijos quedaron relegadas a un segundo plano.

Las heridas de la pequeña, profundas y numerosas, dibujaban un mapa del horror en su frágil cuerpo: cabeza, cara, orejas, brazos, espalda… Un testimonio silencioso del sufrimiento padecido. Su hermano gemelo, aunque con heridas menos graves, también presentaba mordeduras en los pies. Ambos pequeños, rescatados de ese infierno, se encuentran ahora bajo la custodia del Departamento de Servicios Sociales, lejos del ambiente que puso en peligro sus vidas.

La noticia ha trascendido las fronteras del condado de Anderson, generando un debate sobre la responsabilidad parental y las condiciones de vida que muchos niños enfrentan en silencio. La precariedad económica, a menudo señalada como un factor agravante, no puede justificar la negligencia que condujo a esta tragedia. ¿Acaso no existen recursos de apoyo para familias en situación vulnerable? ¿Fallaron los mecanismos de control y prevención? Estas son algunas de las preguntas que resuenan en la opinión pública.

Akayla y Justin Bearden, ahora enfrentan cargos por conducta ilegal hacia un menor. La justicia deberá determinar el alcance de su responsabilidad y la pena que les corresponde. Pero más allá del castigo legal, queda la profunda herida moral en una sociedad que se interroga sobre cómo pudo permitirse que dos bebés fueran víctimas de una situación tan aberrante. Y la historia, lamentablemente, no termina aquí. Las autoridades han confirmado que un tercer menor fue retirado del hogar, un detalle que añade aún más sombras a este desolador panorama. ¿Cuál es la historia de este tercer niño? ¿Sufrió también las consecuencias de la negligencia de sus padres? La investigación continúa, en busca de respuestas que, aunque dolorosas, son necesarias para evitar que se repitan tragedias como esta. Mientras tanto, la imagen de esos pequeños, marcados por las mordeduras de las ratas, permanece como un recordatorio de la vulnerabilidad de la infancia y la imperiosa necesidad de proteger a quienes no pueden defenderse por sí mismos.

Fuente: El Heraldo de México