Logo
NOTICIAS
play VIDEOS

Inicio > Noticias > Crimen

14 de mayo de 2025 a las 12:30

El Ritual que Mató a Fisher

La angustia se palpa en el aire, un silencio roto solo por el desgarrador llanto de un padre que busca respuestas. Rodrigo Gutiérrez, con el corazón hecho pedazos, relata los escalofriantes detalles del hallazgo del cuerpo sin vida de su hijo, Fisher Rodrigo, de tan solo 14 años. Un mes y medio de incesante búsqueda, de noches sin dormir y días teñidos de incertidumbre, culminaron en la más terrible de las pesadillas. La imagen de su hijo, inerte, cerca del río, quedará grabada a fuego en su memoria.

El relato de Gutiérrez es estremecedor. Describe un escenario que sugiere un acto ritual, una ofrenda macabra. "Dos k’oas bien preparadas, un ala de gallina, cigarros fumados, un hilo blanco rodeando su falda, y un aguayo", enumera con voz quebrada, cada palabra un puñal que se clava en el alma. La escena, cargada de un simbolismo siniestro, apunta hacia la santería, una práctica que, si bien arraigada en la cultura boliviana, en este caso se presenta como la posible causa de una tragedia inexplicable. La ausencia de signos de violencia física, la ropa intacta, la falta de golpes graves, refuerzan la teoría de un ritual. "Lo han matado y lo han ido a dejar ahí”, afirma con la convicción de un padre que conoce a su hijo, que sabe que jamás se hubiera expuesto a un peligro semejante.

La impotencia y la rabia se mezclan con el dolor. Gutiérrez no solo llora la pérdida de su hijo, sino también la indolencia de las autoridades. Denuncia la falta de empatía, la pasividad en la búsqueda, la ocultación de información crucial. "¿Dónde estaban cuando los necesitábamos?", parece preguntarse en cada declaración. La sospecha de que Fisher Rodrigo pudo ser víctima de tráfico de órganos añade otra capa de horror a esta ya de por sí desgarradora historia. La falta de transparencia por parte de las autoridades alimenta las teorías más oscuras, dejando a la familia sumida en un mar de dudas y desconfianza.

La comunidad, conmocionada, se une al dolor de la familia. El caso de Fisher Rodrigo ha despertado una ola de indignación y ha puesto en el foco la necesidad de una investigación exhaustiva. Se exige justicia, se clama por respuestas. ¿Quiénes son los responsables de este atroz crimen? ¿Qué oscuros motivos se esconden tras este supuesto ritual? Las preguntas se multiplican, mientras la sombra de la santería se cierne sobre la tragedia, dejando un manto de misterio y dolor en la comunidad boliviana. La búsqueda de la verdad apenas comienza, y la lucha de un padre por hacer justicia a su hijo, recién empieza. El recuerdo de Fisher Rodrigo, el niño de 14 años que soñaba con un futuro que le fue arrebatado, se mantendrá vivo en la memoria colectiva, como un recordatorio de la fragilidad de la vida y la necesidad imperante de justicia.

Fuente: El Heraldo de México