15 de mayo de 2025 a las 01:15
El gusano barrenador amenaza la carne de Chiapas.
La sombra del gusano barrenador se cierne sobre Chiapas, amenazando no solo al ganado, sino también a la estabilidad económica de una región que se enorgullece de ser líder en la producción de pie de cría bovino. El cierre de la frontera a la importación de ganado, una medida necesaria para contener la propagación de esta plaga, ha generado un efecto dominó que impacta directamente en el bolsillo de los consumidores. En tan solo quince días, el precio de la carne ha experimentado un incremento notable, despertando la preocupación del sector, como bien lo señala Nicolás Castañeda Javier, director de Fomento Agropecuario de Mapastepec.
Mapastepec y Pijijiapan, dos municipios que se han labrado un nombre en la ganadería nacional, ven ahora con inquietud cómo este panorama incierto podría afectar el flujo constante de becerros que envían a las engordas de Aguascalientes y San Luis Potosí. A la amenaza del gusano barrenador se suman las inclemencias del clima: altas temperaturas que rozan los 42 grados Celsius y lluvias adelantadas que complican aún más la situación. Un cóctel de adversidades que pone a prueba la resiliencia de los ganaderos chiapanecos.
En la costa, la lucha contra el insecto se libra en varios frentes. El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) ha desplegado a su personal para realizar inspecciones minuciosas y aplicar tratamientos al ganado afectado. La distribución de kits preventivos y las campañas de sanidad en los ranchos son la primera línea de defensa contra una plaga que no conoce fronteras.
El llamado a la acción ha resonado con fuerza. Representantes del sector, como Castañeda Javier, instan a reforzar la frontera sur para evitar el ingreso de ganado ilegal, un factor que podría agravar la crisis sanitaria. Además, se exhorta a los productores y asociaciones ganaderas a redoblar esfuerzos en materia de prevención y control. La Unión Ganadera de la Costa de Chiapas, que abarca desde Tonalá hasta Tapachula, se ha puesto al frente de esta batalla, asignando un médico veterinario a cada municipio para combatir al gusano barrenador.
La propuesta de reinstalar en Chiapas una planta de moscas estériles, similar a la que operó hace tres décadas en Chiapa de Corzo, ha sido recibida con beneplácito. Si bien Moscamed, en Metapa, cuenta con la infraestructura necesaria, su producción se centra en moscas para combatir plagas en frutas, no en ganado. Esta diferencia crucial subraya la necesidad de una planta dedicada exclusivamente a la lucha contra el gusano barrenador.
Mientras tanto, el protocolo de actuación ante casos sospechosos se mantiene vigente: SENASICA interviene de inmediato, realiza la inspección correspondiente, extrae las larvas, aplica el tratamiento y desparasita al animal. Una carrera contra el tiempo para contener la propagación y minimizar el impacto económico en una región donde la ganadería es el sustento de muchas familias. La incertidumbre persiste, pero la determinación de los ganaderos chiapanecos, junto con el apoyo de las autoridades, ofrece un rayo de esperanza en medio de la tormenta.
Fuente: El Heraldo de México