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14 de mayo de 2025 a las 21:05
El Conejo Malo: ¿De $20 a $12,000?
La historia de Bad Bunny es una de esas que parecen sacadas de un cuento de hadas moderno. De la humildad de sus comienzos en Puerto Rico a la cima del estrellato global, su trayectoria es un testimonio de perseverancia, talento y una conexión única con su público. Hoy, llenar estadios con miles de fanáticos que corean cada una de sus letras es la norma para el "Conejo Malo", pero hubo un tiempo en que la cercanía con sus seguidores era aún más palpable, más íntima. Un tiempo en que el precio de un boleto para verlo no vaciaba carteras, sino que se asemejaba más al costo de un par de refrescos.
Corría el año 2018. Bad Bunny, aunque ya con una creciente popularidad, aún no alcanzaba las dimensiones estratosféricas que ostenta hoy. En aquel entonces, la Feria de Puebla, un crisol de colores, música y tradición mexicana, se convirtió en el escenario de un concierto que, para muchos, se antoja legendario. Imaginen la escena: el 12 de abril, bajo el cielo poblano, un Bad Bunny en pleno ascenso se entregaba a un público ávido de su ritmo contagioso. No había elaboradas escenografías ni complejas coreografías, solo la energía pura de un artista que conectaba con su gente a través de la música.
Lo más sorprendente, sin duda, era el precio de la entrada: tan solo 20 pesos. Una cantidad irrisoria si la comparamos con las cifras que hoy rodean sus presentaciones. Aquellos afortunados asistentes no solo disfrutaron de un concierto en vivo del entonces emergente artista, sino que tuvieron la oportunidad de vivir una experiencia única: selfies con el cantante, abrazos, una cercanía que hoy parece un sueño lejano para la mayoría. Un recuerdo invaluable que, con el paso del tiempo y la meteórica carrera de Bad Bunny, se ha convertido en una auténtica joya para quienes lo vivieron.
Este contraste entre el pasado y el presente nos invita a reflexionar sobre la evolución de la industria musical y la fama. El recorrido de Bad Bunny, desde los escenarios modestos hasta los estadios abarrotados, es un reflejo de su crecimiento artístico y su impacto global. Si bien la magnitud de sus producciones ha aumentado, la esencia de su música, esa conexión visceral con sus raíces y su público, permanece. Y aunque los 20 pesos de la Feria de Puebla se hayan transformado en cifras mucho mayores, la historia de aquel concierto íntimo sigue resonando como un eco del pasado, un recordatorio de los humildes comienzos de un artista que conquistó el mundo.
¿Quiénes fueron esos privilegiados que presenciaron este hito en la carrera de Bad Bunny? Probablemente, muchos de ellos aún recuerden con nostalgia la noche en que bailaron y cantaron junto a un artista que, sin saberlo, estaba a punto de cambiar el panorama musical latino para siempre. Una historia que se comparte de boca en boca, como un tesoro preciado, un testimonio de un momento único e irrepetible. Un recordatorio de que, a veces, las mejores experiencias no tienen precio, o al menos, no uno tan elevado. Y aunque la oportunidad de verlo por 20 pesos ya no exista, la magia de su música sigue viva, resonando en cada rincón del planeta.
Fuente: El Heraldo de México