14 de mayo de 2025 a las 06:25
Detén al Gusano Barrenador: Plaga amenaza al Ganado en México
La amenaza silenciosa que acecha en los campos: el gusano barrenador, un enemigo invisible que carcome la salud de nuestro ganado y la estabilidad de nuestra economía agropecuaria. Imaginen una larva voraz, la Cochliomyia hominivorax, invisible al ojo desprevenido, que se alimenta del tejido vivo de nuestros animales, dejando tras de sí un rastro de dolor, pérdidas económicas y un desafío sanitario de gran envergadura. No se trata de ciencia ficción, es una realidad que enfrentan a diario ganaderos y veterinarios en su lucha contra este parásito implacable.
El impacto del gusano barrenador va más allá de las heridas visibles. La miasis, la infestación causada por esta larva, provoca un deterioro progresivo en la salud del ganado, manifestándose en síntomas que van desde la fiebre y la depresión hasta la inapetencia y una drástica disminución en la producción de leche y carne. Imaginen el sufrimiento silencioso de estos animales, incapaces de expresar su dolor, mientras el gusano barrenador se alimenta de su carne. Y piensen en las consecuencias económicas para los ganaderos, que ven cómo su sustento se ve amenazado por esta plaga invisible.
La detección temprana es crucial. Una herida aparentemente insignificante, una pequeña lastimadura en la piel, puede convertirse en la puerta de entrada para este parásito. Por eso, la revisión constante del ganado es fundamental. Debemos estar atentos a cualquier señal de alarma: heridas grandes, con supuración, un exudado serosanguinolento y, sobre todo, ese olor característico a carne putrefacta, una señal inconfundible de la presencia del gusano barrenador.
La tarea no es sencilla. Estas larvas pueden colonizar incluso las heridas más pequeñas, escondiéndose en las fosas nasales o en las áreas genitales, dificultando su detección y la recolección de muestras para el diagnóstico. Y la velocidad con la que actúan es alarmante: si no se trata a tiempo, la infestación puede ser mortal en tan solo dos semanas. En zonas endémicas, la morbilidad en neonatos puede alcanzar cifras devastadoras, llegando hasta el 90%.
La propagación del gusano barrenador es un desafío adicional. Animales infectados en movimiento, vehículos contaminados, e incluso turistas con heridas infestadas, pueden convertirse en vectores de transmisión, dispersando la plaga a nuevas áreas. A esto se suma la capacidad de vuelo de las moscas, que pueden recorrer distancias sorprendentes, hasta 290 kilómetros en una semana, sembrando la amenaza a su paso.
Frente a este panorama, la acción conjunta es la clave. Los ganaderos deben estar alerta, revisando diariamente su ganado, tratando de inmediato cualquier herida con productos larvicidas y notificando al Senasica ante cualquier sospecha. Los veterinarios, por su parte, tienen la responsabilidad de estar atentos a cualquier lesión sospechosa y reportarla a las autoridades sanitarias.
La lucha contra el gusano barrenador es una responsabilidad compartida. No podemos bajar la guardia. El futuro de nuestra ganadería y la salud de nuestros animales dependen de nuestra capacidad para detectar, controlar y erradicar esta amenaza silenciosa. Informarse, prevenir y actuar son las claves para proteger nuestro patrimonio y garantizar la seguridad alimentaria de nuestra población. El Senasica pone a nuestra disposición las herramientas necesarias, líneas telefónicas y correos electrónicos para reportar cualquier caso sospechoso. No dudemos en utilizarlas. La información y la acción oportuna son nuestras mejores armas en esta batalla contra el gusano barrenador.
Fuente: El Heraldo de México