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14 de mayo de 2025 a las 06:30

Descubre por qué perros tragan y gatos eligen

La eterna disputa entre amantes de perros y gatos parece haber encontrado un nuevo campo de batalla: la genética del gusto. Más allá de las preferencias individuales, la ciencia ha desentrañado un fascinante misterio que nos ayuda a comprender por qué nuestros compañeros felinos rechazan ese delicioso trozo de pastel que tanto disfrutamos y por qué, en cambio, se vuelven locos por el sabor a pescado. Resulta que la clave se encuentra en su ADN.

Un estudio reciente ha revelado que los gatos, a diferencia de los perros y los humanos, carecen de un gen esencial para percibir el sabor dulce. Este descubrimiento, lejos de ser una simple curiosidad, nos ofrece una ventana a la evolución y a la adaptación de estas fascinantes criaturas. Mientras que los perros, al igual que nosotros, poseen receptores gustativos que les permiten deleitarse con el azúcar, los gatos han evolucionado para priorizar otros sabores, cruciales para su supervivencia como cazadores.

La ausencia de este gen no significa que los gatos no tengan preferencias. De hecho, su paladar está finamente sintonizado para detectar el sabor umami, ese quinto sabor que se asocia con la carne y el pescado. Este sabor, rico en proteínas y aminoácidos esenciales, es fundamental para la dieta carnívora de los felinos. Por eso, no es de extrañar que sientan una irresistible atracción por el pescado, especialmente el de agua salada, que concentra una mayor cantidad de este preciado sabor.

Esta diferencia genética explica, en gran medida, la selectividad alimentaria de los gatos. Mientras que los perros, omnívoros por naturaleza, se muestran dispuestos a probar casi cualquier cosa, los gatos mantienen una dieta mucho más estricta, enfocada en la proteína animal. Su organismo, diseñado para procesar y obtener energía de la carne, no tiene la misma necesidad ni la capacidad para digerir grandes cantidades de carbohidratos, presentes en los alimentos dulces.

Esta nueva perspectiva nos invita a repensar la forma en que alimentamos a nuestros compañeros felinos. Entender sus necesidades biológicas y la base genética de sus preferencias nos permite ofrecerles una dieta más adecuada y saludable, que satisfaga sus instintos naturales y les proporcione todos los nutrientes que necesitan. No se trata de complacer sus caprichos, sino de respetar su naturaleza.

Más allá de la curiosidad científica, este descubrimiento también tiene implicaciones prácticas. La industria alimentaria para mascotas puede utilizar esta información para desarrollar alimentos más apetitosos y nutritivos para los gatos, formulados con los sabores y texturas que realmente les atraen. Imagine un futuro donde el alimento para gatos no solo sea nutritivo, sino también un verdadero festín para sus exigentes paladares.

Finalmente, esta investigación nos recuerda la fascinante complejidad del mundo animal y la importancia de seguir explorando los misterios de la naturaleza. Cada descubrimiento, por pequeño que parezca, nos acerca un poco más a la comprensión de la vida en todas sus formas y nos ayuda a construir una relación más armoniosa con las criaturas que comparten nuestro planeta. Así que la próxima vez que vea a su gato rechazar un dulce, recuerde que no es cuestión de malcriadez, sino de una adaptación evolutiva que ha moldeado su paladar a lo largo de milenios. Y en lugar de ofrecerle un postre azucarado, dele un trozo de pescado fresco, un verdadero manjar para su refinado sentido del gusto. Y quizás, solo quizás, comparta un poco con usted.

Fuente: El Heraldo de México