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15 de mayo de 2025 a las 02:15
Citrino: Atrae Abundancia Infinita con Mizada
En tiempos de incertidumbre económica, la búsqueda de estabilidad financiera se convierte en una prioridad para muchos. Más allá de las estrategias tradicionales, observamos un resurgir del interés por prácticas espirituales y rituales simbólicos como herramientas para conectar con la abundancia y la prosperidad. No se trata de magia, sino de una búsqueda de equilibrio y armonía entre mente, emociones y el mundo material. Figuras como Mizada Mohamed, reconocida astróloga, actúan como guías en este camino, compartiendo rituales que se inscriben en una tradición milenaria.
Mizada Mohamed nos presenta un ritual sencillo pero cargado de simbolismo, utilizando elementos comunes como el agua, la sal y un cuarzo citrino. Este último, conocido como la "piedra del comerciante", es clave en el ritual. En diversas culturas, se le atribuye la capacidad de atraer la prosperidad, estimular la creatividad y transformar pensamientos negativos en acciones constructivas. No es simplemente una piedra, es un símbolo de la energía que deseamos atraer a nuestras vidas. La sal, por su parte, representa la purificación y la protección, mientras que el agua actúa como conductora de energía. La combinación de estos elementos en un vaso de cristal, material conocido por su capacidad de amplificar la energía, crea un poderoso catalizador para la abundancia.
El ritual comienza con la preparación de los elementos. Colocar la sal y el cuarzo citrino en un plato blanco o neutro, frotar las palmas de las manos para elevar nuestra propia energía y pronunciar una afirmación positiva son pasos cruciales. La afirmación, personalizada y cargada de intención, es la llave que abre la puerta a la manifestación de nuestros deseos. "La riqueza fluye libremente en mi vida", "Siempre tengo lo necesario para vivir con plenitud y compartir", son ejemplos, pero la clave está en encontrar las palabras que resuenen con nuestra propia verdad.
Llenar el vaso con agua, añadir la sal con la mano derecha, símbolo de la acción, e introducir el cuarzo citrino con intención, son pasos que van más allá de lo mecánico. Se trata de imbuir cada elemento con nuestra energía y nuestro deseo de prosperidad. La ubicación del vaso, cerca de la puerta principal, es estratégica. Este punto representa la entrada de nuevas oportunidades y recursos a nuestro hogar o lugar de trabajo.
El ritual culmina cada mañana con un gesto sencillo pero poderoso. Humedecer los dedos en el agua consagrada y dibujar una cruz detrás del cuello, en las muñecas y detrás de las orejas, nos conecta con la energía de la abundancia. Estos puntos, vinculados a la comunicación, la acción y la percepción, se convierten en antenas receptoras de las oportunidades que el universo nos presenta.
Más allá de la superstición, este ritual nos invita a conectar con nuestra propia energía, a visualizar nuestros deseos y a actuar con intención. Es una herramienta para cultivar una mentalidad de prosperidad y abrirnos a las posibilidades que nos rodean. No se trata de esperar pasivamente, sino de crear un ambiente propicio para que la abundancia fluya en nuestras vidas. Es un recordatorio de que somos co-creadores de nuestra realidad y que, con la ayuda de rituales simbólicos y una actitud positiva, podemos atraer la prosperidad que deseamos.
Fuente: El Heraldo de México