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15 de mayo de 2025 a las 01:25

¡Baristas de Starbucks alzan la voz!

El aroma a café recién hecho se mezcla con la tensión en el aire. Más de mil baristas, el alma de 75 cafeterías Starbucks a lo largo y ancho de Estados Unidos, han dejado sus delantales colgados para alzar la voz en una huelga que promete resonar. No se trata solo del negro de sus uniformes, impuesto por un nuevo código de vestimenta, sino del negro futuro que vislumbran si no se atienden sus demandas: salarios dignos, personal suficiente para afrontar la avalancha diaria de clientes y horarios que les permitan conciliar su vida laboral con la personal. La mecha que encendió la protesta fue, sin duda, la imposición de un uniforme que, según el sindicato Starbucks Workers United, no fue negociado de buena fe. Imaginen la escena: camisas negras lisas, pantalones caqui, negros o de mezclilla azul… un lienzo monocromático que contrasta con la vibrante diversidad de quienes lo portan. Los trabajadores argumentan que esta imposición, sumada a otras políticas, refleja una profunda desconexión de la empresa con la realidad que viven a diario.

Este nuevo código de vestimenta es la gota que derramó el vaso en una relación ya tensa entre la compañía y el sindicato, que desde 2021 ha logrado agrupar a casi 12,000 trabajadores en 528 locales. La imagen de Paige Summers, supervisora de turno en Hanover, Maryland, esperando junto a sus compañeros frente a una cafetería cerrada, resume el sentir de muchos: "Starbucks ha perdido el rumbo. En lugar de escuchar a quienes hacemos de la experiencia Starbucks lo que es, se centran en cosas equivocadas”. Sus palabras, recogidas por The Associated Press, reflejan la frustración de quienes sienten que sus voces no son escuchadas. ¿De qué sirve un uniforme impecable si los clientes tienen que esperar media hora por su café? La pregunta de Summers resuena en el clamor de la huelga.

No es la primera vez que el gigante cafetero se enfrenta a la fuerza de sus propios empleados. Recordemos la huelga navideña de diciembre de 2024, cuando más de 5,000 baristas paralizaron 300 tiendas. En aquel entonces, la acusación fue el incumplimiento de un acuerdo laboral y un aumento salarial irrisorio del 1.5% anual. Una cifra que, en un contexto de inflación galopante, apenas alcanza para cubrir las necesidades básicas. Este precedente dibuja un panorama de desencuentros y negociaciones fallidas, un ciclo que parece repetirse.

La amenaza de una escalada en las protestas planea sobre la mesa. Starbucks Workers United ha dejado claro que la huelga podría extenderse si la empresa no cede. El tiempo corre y la presión aumenta. Mientras tanto, Starbucks minimiza el impacto, asegurando que la mayoría de sus 10,000 tiendas en Estados Unidos siguen operando gracias a gerentes y empleados no sindicalizados. Un comunicado oficial de la empresa llama al sindicato a volver a la mesa de negociaciones y a concretar un contrato “razonable”. Se habla de un salario promedio de $18 dólares la hora, de beneficios como atención médica, matrícula gratuita y permisos remunerados. Pero, ¿es suficiente? ¿Realmente refleja la realidad de quienes día a día preparan el café que millones de estadounidenses consumen?

La batalla por los derechos laborales en Starbucks se libra taza a taza. El aroma a café se mezcla con la incertidumbre. ¿Lograrán los baristas que sus voces sean escuchadas? ¿Prevalecerá el diálogo o la confrontación? El futuro del gigante cafetero y de miles de familias depende de la respuesta.

Fuente: El Heraldo de México