14 de mayo de 2025 a las 21:25
Alerta: ¿Vives en una zona de riesgo por picaduras de alacrán?
La llegada del calor no solo trae consigo días soleados y la promesa de vacaciones, sino también la proliferación de una amenaza silenciosa: los alacranes. Estos pequeños artrópodos, habitantes comunes de climas cálidos y secos, se vuelven especialmente activos durante los meses de abril a octubre, incrementando el riesgo de encuentros desafortunados, especialmente en horas nocturnas. Si bien la mayoría de las especies no representan un peligro mortal, la posibilidad de una picadura de una de las ocho especies consideradas de alto riesgo en México es una preocupación latente que debemos tomar en serio.
La Secretaría de Salud ha emitido alertas constantes, recordando que la prevención es la mejor arma contra esta amenaza. De las más de 221 especies de alacranes presentes en el territorio nacional, solo unas pocas son verdaderamente peligrosas, pero su veneno puede ser potente, especialmente para niños y personas mayores. Las cifras son contundentes: entre 250,000 y 300,000 picaduras se registran anualmente, una estadística que subraya la importancia de estar informados y preparados.
Históricamente, estados como Morelos, Colima, Nayarit, Guerrero, Jalisco y Michoacán han encabezado la lista de incidencias por picadura de alacrán. Sin embargo, los datos más recientes del Boletín Epidemiológico del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica nos muestran un cambio en el panorama. Guanajuato, con más de 16,000 casos registrados en lo que va del 2025, se posiciona a la cabeza, seguido de Guerrero y Jalisco. Este cambio en la distribución geográfica de los casos nos invita a reflexionar sobre los factores que podrían estar influyendo en esta variación, como los cambios climáticos, la urbanización y la modificación de los hábitats naturales.
Es vital comprender que, aunque las estadísticas nos ofrecen una visión general, el riesgo está presente en todo el país. Incluso en estados con menor incidencia, como Baja California, Baja California Sur, Campeche, Coahuila y Nuevo León, la posibilidad de un encuentro con un alacrán no debe descartarse. La clave está en la prevención: mantener nuestros hogares limpios y libres de escombros, revisar la ropa y el calzado antes de usarlos, y sellar cualquier grieta o abertura que pueda servir de entrada a estos animales.
En caso de una picadura, la actuación rápida y adecuada es crucial. Lavar la zona afectada con agua y jabón, aplicar compresas frías y mantener la extremidad elevada son medidas que pueden ayudar a aliviar el dolor y la inflamación. Sin embargo, es fundamental buscar atención médica inmediata. El tiempo es un factor determinante, y la atención profesional puede marcar la diferencia entre una recuperación completa y complicaciones graves.
Evitemos la automedicación y los remedios caseros. Aplicar torniquetes o intentar succionar el veneno no solo es ineficaz, sino que puede agravar la situación. La prioridad es llegar a un centro médico lo antes posible, donde los profesionales de la salud puedan administrar el antídoto y brindar el tratamiento adecuado.
Mantener la calma es esencial. El pánico puede acelerar el ritmo cardíaco y favorecer la diseminación del veneno. Informémonos, preparemos nuestros hogares y actuemos con prontitud ante cualquier sospecha de picadura. La prevención y la acción oportuna son nuestras mejores aliadas en la temporada de alacranes.
Fuente: El Heraldo de México