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14 de mayo de 2025 a las 03:15

Alerta: Gusano barrenador amenaza Tapachula

La preocupación se extiende como una sombra sobre Tapachula. El gusano barrenador, una amenaza latente para el ganado, ha despertado la alarma con la confirmación de dos casos en humanos. Jorge Ortiz Arévalo, Director General del Rastro Municipal, ha alzado la voz, señalando la permeabilidad de la frontera con Centroamérica como la vía de entrada para el ganado infectado. La falta de sanidad, un problema crónico, se convierte en el caldo de cultivo perfecto para la propagación de esta plaga que no solo impacta la salud animal, sino que ahora amenaza directamente a la población.

El temor se palpa en el aire, denso e inquietante. En los municipios de la costa chiapaneca, la lucha contra el gusano barrenador se libra con la liberación de moscas estériles, una estrategia que ha demostrado su eficacia en otras regiones, pero que ante la magnitud del problema, parece insuficiente. Los dos casos de miasis en humanos, registrados en Acacoyagua y Tuzantán, son la prueba irrefutable del peligro inminente. La angustia se refleja en los rostros de los ganaderos, quienes ven cómo la compra-venta de ganado se desploma, ahogada por el miedo a la infestación. La incertidumbre se cierne sobre el futuro del sector, amenazando la economía local y la subsistencia de familias enteras.

Ortiz Arévalo, con la firmeza que le otorga la experiencia, ha hecho un llamado urgente a las autoridades. Exige que volteen la mirada hacia la frontera sur, que refuercen los controles sanitarios, que implementen medidas efectivas para contener la propagación del gusano barrenador. La solicitud, cargada de preocupación, no es solo por el bienestar del ganado, sino por la salud pública, por la seguridad de una comunidad que se siente vulnerable ante la amenaza invisible de un parásito voraz.

El gusano barrenador, Cochliomyia hominivorax para la ciencia, es una larva de mosca que se alimenta del tejido vivo de sus víctimas, animales o humanos. Su presencia evoca imágenes perturbadoras, heridas profundas e infectadas, un dolor insoportable. Este parásito, originario de América, ha causado estragos en la ganadería a lo largo de la historia, dejando un rastro de pérdidas económicas incalculables. Países como México y Estados Unidos han logrado avances significativos en su erradicación gracias a la liberación de moscas estériles, una técnica que interrumpe el ciclo reproductivo del insecto. Sin embargo, la constante vigilancia y el control continuo son imprescindibles para evitar su reintroducción.

La necesidad de establecer filtros sanitarios rigurosos en la frontera sur se vuelve imperativa. Estos filtros, compuestos por un conjunto de medidas y procedimientos, actúan como una barrera contra la propagación de enfermedades. La toma de temperatura, la aplicación de gel antibacterial, la verificación del uso de mascarillas, la sanitización del calzado y la ropa, son algunas de las acciones que conforman este escudo protector. Si bien los filtros sanitarios adquirieron protagonismo durante la pandemia de COVID-19, su utilidad se extiende a cualquier contexto donde la higiene y la prevención sean cruciales, como la industria alimentaria o los entornos hospitalarios. En el caso del gusano barrenador, un filtro sanitario eficaz en la frontera sur podría ser la clave para evitar que la plaga se extienda y cause mayores daños, protegiendo tanto al ganado como a la población humana. La implementación de estas medidas, unida a una campaña de concientización sobre los riesgos del gusano barrenador y las medidas de prevención, podría marcar la diferencia entre controlar la situación y enfrentar una crisis sanitaria de gran magnitud.

Fuente: El Heraldo de México