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14 de mayo de 2025 a las 23:25

Abuela de Daniela Parra contra Alexa Hoffman

La tormenta mediática que rodea el caso de Héctor Parra continúa azotando a la familia, y ahora, las olas han alcanzado a la abuela de Daniela Parra, Marilú Caballero Rivera. Sus declaraciones, recogidas por Ventaneando, han encendido aún más la polémica, avivando el fuego de un conflicto familiar que parece no tener fin. La señora Caballero, con la vehemencia de una leona protegiendo a su cachorro, ha salido en defensa de su nieta, Daniela, tras las acusaciones vertidas por Alexa Hoffman. Sus palabras, cargadas de indignación y dolor, nos muestran el desgarro interno de una familia dividida por acusaciones gravísimas.

"Mentira, es la mentira más grande del mundo", afirma con rotundidad, recordando la cercanía que tuvo con Alexa en su infancia. Esa imagen del pasado choca frontalmente con la realidad presente, una realidad donde la confianza se ha roto en mil pedazos, sustituida por la sospecha y la incredulidad. "Yo se la daba recién nacida", añade, como queriendo apelar a la memoria, a los lazos que un día las unieron. La pregunta implícita en sus palabras retumba en el aire: ¿cómo es posible que alguien a quien cuidaste, a quien viste crecer, pueda ahora acusar a tu familia de semejante atrocidad?

La señora Marilú no se limita a negar las acusaciones. Cuestiona la salud mental de Alexa, sugiriendo que "es alguien que no piensa". Esta afirmación, sin duda polémica, refleja la desesperación de una abuela que ve a su familia destruida, incapaz de comprender las motivaciones detrás de las acciones de Alexa.

Respecto a la decisión de Alexa de proceder legalmente contra su hermana Daniela, la señora Caballero se muestra cautelosa. "Ellos sabrán sus razones", dice, pero no puede ocultar la carga emocional que estas palabras conllevan. La mención del costo económico de los abogados añade otra capa de complejidad al drama familiar. No solo se enfrentan a un torbellino mediático y emocional, sino también a la carga financiera de una batalla legal que se prevé larga y costosa.

El orgullo que siente por Daniela es palpable. Destaca su esfuerzo y trabajo incansable para sostener económicamente a su padre en prisión. La señora Caballero menciona "los tamalitos chidos", el emprendimiento gastronómico que ambas comparten, como un símbolo de la resiliencia y la lucha de Daniela por salir adelante. Es un detalle conmovedor que humaniza a la joven, mostrándola no solo como la hija de un acusado, sino como una mujer trabajadora que lucha por su familia.

Finalmente, la ausencia de la madre de Daniela, Erika Martínez, añade otra arista a esta compleja historia. "Mi hija vive lejos, ella está en otro plano", explica la señora Marilú. Aunque mantiene contacto diario con Daniela, su distancia física y emocional la mantiene al margen del conflicto. Esta ausencia, aunque comprensible, deja un vacío en la narrativa familiar, una pieza faltante en el rompecabezas de esta tragedia. ¿Qué piensa Erika de todo esto? ¿Cuál es su postura ante las acusaciones contra su exesposo y las acciones de su hija? Son preguntas que, por ahora, permanecen sin respuesta, agregando aún más misterio a un caso que sigue conmocionando a la opinión pública.

Fuente: El Heraldo de México