Inicio > Noticias > Derechos Humanos
14 de mayo de 2025 a las 09:35
Abraza la fuerza: Ser mamá
El eco de sus voces resuena en las calles, un lamento que se convierte en grito de guerra. No son los clamores festivos que suelen acompañar el Día de las Madres, sino un clamor desgarrador que exige justicia y verdad. El 10 de mayo, fecha destinada a la celebración de la maternidad, se tiñe de luto y resistencia para miles de mujeres en México que han convertido la búsqueda de sus hijos desaparecidos en su razón de ser.
No hay flores, ni regalos, ni festejos para ellas. Su único anhelo es encontrar a sus seres queridos, arrebatados por la violencia que azota al país. Sus manos, que antes acunaban con ternura, ahora empuñan palas y picos, removiendo la tierra con la desesperada esperanza de hallar alguna pista, algún rastro que les devuelva la paz robada. Sus ojos, antes llenos de alegría, ahora reflejan el dolor más profundo, un dolor que se agudiza con la indiferencia y la impunidad.
La XIII Marcha de la Dignidad Nacional, realizada el pasado 10 de mayo, es una muestra palpable de su incansable lucha. Madres, padres, hermanos y miembros de colectivos de todo el país unieron sus voces para exigir a las autoridades una respuesta, una acción contundente que ponga fin a esta tragedia humanitaria. "Nada que festejar", "10 de mayo no es de fiesta, es de lucha y de protesta", "¿Dónde están? ¿dónde están?, ¿nuestros hijos, dónde están?", son los gritos que resonaron en las calles, un recordatorio constante de la deuda que el Estado tiene con estas familias.
Estas mujeres, convertidas en buscadoras por la fuerza de las circunstancias, han desarrollado habilidades que jamás imaginaron. Se han transformado en investigadoras, abogadas, antropólogas, comunicadoras, defensoras de derechos humanos. Han aprendido a navegar en el laberinto burocrático, a interpretar leyes, a exhumar cuerpos, a documentar casos, a difundir información. Su amor incondicional las ha impulsado a superar sus propios límites, a desafiar el miedo y la adversidad, a no claudicar en su búsqueda.
Detrás de cada pancarta, de cada fotografía, de cada nombre gritado a viva voz, hay una historia de vida truncada, un futuro arrebatado, un vacío imposible de llenar. Hay madres que han perdido la esperanza de encontrar a sus hijos con vida, pero que siguen buscando incansablemente sus restos, para darles una sepultura digna y cerrar un ciclo de dolor. Hay madres que se aferran a la mínima posibilidad de un reencuentro, que siguen buscando con la fe intacta, convencidas de que algún día volverán a abrazar a sus hijos.
Si bien se han implementado algunas estrategias por parte de las autoridades, como la Estrategia de la Ciudad de México para la Búsqueda y Localización de Personas 2025-2030, estas resultan insuficientes ante la magnitud de la crisis. Las cifras son alarmantes: más de 127 mil personas desaparecidas y miles más encontradas sin vida. Cada número representa una vida, una familia destrozada, una herida abierta en el tejido social.
Este 10 de mayo es un llamado a la reflexión, a la empatía, a la solidaridad. No podemos permanecer indiferentes ante el dolor de estas madres. Su lucha es la lucha de todos. Debemos exigir justicia, verdad y reparación para las víctimas y sus familias. Debemos construir un país donde la vida sea valorada y protegida, donde la desaparición forzada sea erradicada y donde las madres puedan celebrar su día con alegría y no con la angustia de la ausencia. Su lucha es un recordatorio constante de la fragilidad de la paz y la necesidad de construir un futuro más justo y humano para todos.
Fuente: El Heraldo de México