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13 de mayo de 2025 a las 12:35
Secretos revelados: Groenlandia se derrite y muestra sus tesoros.
Groenlandia, una tierra de hielo y misterio, se encuentra en el epicentro de una disputa geopolítica que trasciende su tamaño y población. Imaginen un territorio tres veces menor que la alcaldía Milpa Alta de la Ciudad de México, con apenas 56 mil habitantes, convirtiéndose en el objeto del deseo de las superpotencias. Esta joya ártica, perteneciente al Reino de Dinamarca, guarda en sus entrañas una riqueza mineral que despierta la codicia de naciones poderosas, encabezadas por Estados Unidos.
No es la primera vez que el gigante americano pone sus ojos en Groenlandia. Desde 1946, con la oferta de compra del presidente Truman, hasta las recientes declaraciones del expresidente Trump, la historia se repite. La Segunda Guerra Mundial, con Dinamarca bajo la bota nazi, sirvió de pretexto para que Estados Unidos estableciera bases militares en la isla, bases que aún hoy permanecen operativas. La justificación oficial, la seguridad nacional y el control de rutas estratégicas, suena a un eco distante ante el verdadero interés: el tesoro mineral que yace bajo el hielo.
El cambio climático, irónicamente, ha descorrido el velo que ocultaba esta riqueza. El deshielo del Ártico ha dejado al descubierto vastas reservas de hierro, uranio y, lo más importante, tierras raras, elementos cruciales para las tecnologías del futuro, como los motores eléctricos. Se estima que Groenlandia podría albergar hasta un 25% de las reservas mundiales de estos minerales, un dato que no pasa desapercibido para las potencias hambrientas de recursos.
A pesar de las adversidades climáticas y la falta de infraestructura, que limitan la actividad minera a solo dos minas en activo, el potencial de Groenlandia es innegable. El 84% de su territorio, cubierto por una capa de hielo en retroceso, esconde un potencial minero que despierta la ambición de muchos, incluido el expresidente Trump.
La población groenlandesa, sin embargo, no se deja seducir por las promesas americanas. Las recientes elecciones, con la victoria del partido Demokraatit, reflejan el deseo de independencia, tanto de Dinamarca como de Estados Unidos. El primer ministro Jens-Frederik Nielsen, ante la presión externa, se ha visto obligado a estrechar lazos con Copenhague, buscando un escudo protector ante las ambiciones estadounidenses.
La voz del pueblo groenlandés se alza con fuerza. Las calles se llenan de manifestantes, daneses y groenlandeses unidos, que rechazan la idea de ser una mercancía. "Groenlandia no está a la venta", "Groenlandia es para los groenlandeses", son los gritos que resuenan en las plazas, un mensaje claro dirigido al expresidente Trump y a cualquier otro que pretenda comprar su tierra.
La tensión, lejos de disiparse, se intensifica. Reportes del Wall Street Journal revelan los planes de Washington para aumentar sus operaciones de espionaje en Groenlandia, una noticia que ha generado alarma en Copenhague. El ministro de Relaciones Exteriores danés ha convocado al embajador estadounidense, exigiendo explicaciones. La sombra de la Guerra Fría se alarga sobre el Ártico, con Groenlandia como tablero de juego en una partida geopolítica de alto riesgo. ¿Será capaz esta pequeña isla de hielo de resistir las presiones de los gigantes? El futuro, incierto y gélido, lo dirá.
Fuente: El Heraldo de México