13 de mayo de 2025 a las 22:35
Rosa Icela, orgullo mexicano en el Vaticano.
La investidura del nuevo sumo pontífice, Robert Francis Prevost, como Papa León XIV, ha generado una ola de comentarios y análisis en torno a la representación de México en este evento de trascendencia global. La designación de Rosa Icela Rodríguez, Secretaria de Gobernación, como representante oficial del país ante la Santa Sede ha sido un punto central de la discusión, destacando la importancia de su rol en el ámbito religioso dentro de la administración pública mexicana.
Gabriela Cuevas, presidenta honoraria de la Unión Interparlamentaria, ha subrayado la idoneidad de la elección de Rodríguez, no solo por su fe católica, sino también por la responsabilidad que le confiere la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal en materia religiosa. Esta ley, pilar fundamental del marco jurídico mexicano, establece claramente las competencias de la Secretaría de Gobernación en la gestión de las relaciones con las distintas asociaciones religiosas, lo que convierte a Rodríguez en la figura idónea para representar a México en un evento de la magnitud de la investidura papal. Su presencia en la misa solemne del 18 de mayo en la Plaza de San Pedro, epicentro del catolicismo mundial, simboliza la importancia que el Estado mexicano otorga a este acontecimiento histórico.
La decisión de que la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, no asista a la ceremonia ha suscitado también diversos análisis. Cuevas ha contextualizado esta decisión, explicando que la agenda internacional de Sheinbaum se centra principalmente en la participación en eventos multilaterales y en el establecimiento de contactos a través de vías diplomáticas como las llamadas telefónicas. Si bien la mandataria capitalina ha demostrado un interés por fortalecer las relaciones con otros países, su enfoque se diferencia del tipo de diplomacia que implica la asistencia a una ceremonia religiosa de esta envergadura. Esto no minimiza la importancia del evento para México, sino que resalta la estrategia particular de Sheinbaum en la gestión de sus relaciones internacionales.
La investidura de un nuevo Papa es un acontecimiento que trasciende lo meramente religioso, impactando en la esfera política y social a nivel global. La presencia de México, a través de Rosa Icela Rodríguez, reafirma los lazos históricos y culturales que unen al país con la Santa Sede. Más allá de las diferencias en los enfoques diplomáticos, la participación de México en este evento subraya la importancia del diálogo interreligioso y la colaboración entre el Estado y las instituciones religiosas en la construcción de un mundo más justo y pacífico. La figura de Rodríguez, como representante del Estado mexicano, se convierte en un puente entre la tradición y la modernidad, en un contexto global cada vez más complejo. Su presencia en el Vaticano no solo simboliza el respeto a la fe católica, sino también el compromiso de México con el diálogo intercultural y la búsqueda de soluciones conjuntas a los desafíos que enfrenta la humanidad.
Fuente: El Heraldo de México