13 de mayo de 2025 a las 22:25
Rector de UAEMéx dimite tras protestas
La inesperada renuncia del rector Carlos Eduardo Barrera Díaz a un día de concluir su mandato ha sacudido los cimientos de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx). La misiva dirigida al Consejo Universitario, donde solicita su salida, argumenta la necesidad de apaciguar la tensión política generada por la elección de la nueva Rectora, un proceso que, irónicamente, se pospuso indefinidamente el mismo lunes. Esta decisión, sin duda, busca calmar las aguas tras las intensas movilizaciones estudiantiles y los paros que paralizaron 21 facultades, dos centros universitarios y otras unidades académicas, incluyendo la Rectoría. La presión ejercida por la comunidad universitaria, que exigía la renuncia de Barrera Díaz y la reposición del proceso electoral, parece haber sido el detonante de este giro inesperado.
La pregunta que resuena en los pasillos de la UAEMéx es: ¿qué hay detrás de esta renuncia repentina? Si bien Barrera Díaz la justifica como un acto de servicio para desescalar el conflicto, algunos analistas apuntan a una estrategia política para evitar un desgaste mayor a su imagen y a la de la propia institución. Otros, sin embargo, interpretan la decisión como una muestra de responsabilidad ante la incapacidad de contener la creciente inconformidad estudiantil. Sea cual sea la razón subyacente, la renuncia abre un nuevo capítulo en la historia de la UAEMéx, un capítulo lleno de incertidumbre y expectativas.
Mientras tanto, la comunidad universitaria se encuentra a la espera del nombramiento del encargado de despacho, una figura crucial que deberá guiar a la institución en esta etapa de transición. La elección de la primera Rectora, un hito histórico para la UAEMéx, queda suspendida en el aire, generando aún más interrogantes sobre el futuro de la universidad. ¿Se retomará el proceso con los mismos candidatos? ¿Se implementarán nuevas medidas para garantizar la transparencia y la participación democrática de la comunidad universitaria? Estas son solo algunas de las preguntas que deberán ser respondidas en los próximos días.
Por su parte, Barrera Díaz deja tras de sí un legado complejo. En su carta de renuncia, destaca los logros alcanzados durante su gestión, enfatizando la solidez financiera de la institución y su reconocimiento como la mejor universidad pública estatal del país. Sin embargo, estas afirmaciones contrastan con las voces críticas que señalan la falta de atención a las demandas estudiantiles y la creciente politización de la universidad. La historia, sin duda, será la encargada de juzgar su gestión y determinar su lugar en la memoria de la UAEMéx.
El futuro de la UAEMéx se presenta incierto. La renuncia de Barrera Díaz, lejos de ser el punto final, parece ser el inicio de una nueva etapa, marcada por la necesidad de diálogo, reconstrucción y transformación. La comunidad universitaria, ahora más que nunca, tiene la responsabilidad de participar activamente en la construcción de un futuro que garantice la excelencia académica, la democracia y la justicia social. La mirada del país está puesta en la UAEMéx, expectante ante el desenlace de esta crisis y el camino que la institución decida tomar.
Fuente: El Heraldo de México