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13 de mayo de 2025 a las 09:45
Protejan a Zelensky
La tensión se palpa en el aire. Tras más de tres años de un conflicto que ha desgarrado a Ucrania, dejando un rastro de destrucción y más de 420,000 vidas apagadas, el presidente Zelensky extiende una mano, una vez más, hacia la posibilidad de la paz. Un cese al fuego completo y duradero, a partir de mañana, es su propuesta, la base que espera sirva para construir un diálogo, una diplomacia que ponga fin a la incesante lluvia de muerte. La invitación está hecha, la mesa puesta en Turquía, donde Zelensky espera a Putin este jueves. La pregunta que resuena en los corazones de millones es: ¿acudirá el líder ruso? ¿O encontrará, como en tantas otras ocasiones, una excusa para esquivar el encuentro, para prolongar el sufrimiento de un pueblo que anhela la paz?
El reciente encuentro en Kiev, con la presencia de líderes europeos como Macron, Starmer, Merz y Tusk, y la posterior comunicación con Trump, parecen haber dado un nuevo impulso a la búsqueda de una solución. La tregua de 30 días propuesta por Zelensky pone a Putin en una encrucijada, obligándole a mostrar sus verdaderas intenciones. La negativa a participar en el diálogo en Turquía, tras esta oferta de cese al fuego incondicional, dejaría al descubierto, una vez más, la falta de voluntad del Kremlin para poner fin a las hostilidades.
Zelensky se erige como una figura de resistencia, un líder que ha rehusado doblegarse ante las presiones de Putin y las bravuconadas de Trump. Su firmeza, su compromiso inquebrantable con su pueblo, con la soberanía de Ucrania, lo convierten en un símbolo de la lucha por la libertad y la justicia. Ha puesto su vida en riesgo, permaneciendo en Kiev bajo el constante asedio de los bombardeos, buscando incansablemente una salida al conflicto, incluso ofreciendo su propia renuncia como presidente. Pero del otro lado, solo ha encontrado burlas y exigencias inaceptables.
El fantasma del Holodomor, la hambruna impuesta por Stalin que diezmó a la población ucraniana en la década de 1930, permanece vivo en la memoria colectiva. Esa herida profunda, ese recuerdo de la crueldad y la inquina del régimen soviético, alimenta la determinación de los ucranianos de no ceder ante las ambiciones de Putin.
La valentía de Zelensky es innegable. En un mundo donde muchos líderes buscan refugio ante el peligro, él ha elegido quedarse junto a su pueblo, enfrentando la amenaza constante de los misiles y los drones que surcan el cielo de Kiev. Su viaje a Turquía, a un territorio neutral pero con lazos complejos con Rusia, es una muestra más de su compromiso con la paz, aun a sabiendas del riesgo que implica un encuentro cara a cara con Putin.
Turquía, miembro de la OTAN, se presenta como un escenario ambiguo para este encuentro crucial. La cercanía de Erdogan con Putin y su historial en materia de derechos humanos, como lo demuestra el caso del periodista Khashoggi, generan incertidumbre. ¿Será Turquía un terreno fértil para el diálogo o un campo minado donde las promesas se desvanecen en el aire?
La esperanza, sin embargo, persiste. La posibilidad de un futuro sin guerra, un futuro donde Ucrania pueda reconstruirse y sanar sus heridas, se mantiene viva gracias a la perseverancia de Zelensky y al apoyo de la comunidad internacional. El mundo observa con atención, esperando que esta vez, la diplomacia triunfe sobre la violencia, que la razón se imponga sobre la ambición, y que la paz, finalmente, regrese a Ucrania.
Fuente: El Heraldo de México