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13 de mayo de 2025 a las 10:35

¿Por qué algunos perros mueren con los ojos abiertos? La experta revela.

La partida de un fiel compañero siempre deja un vacío inmenso en nuestros corazones. La conexión que forjamos con nuestros perros va más allá de la simple compañía; son familia. Y como con cualquier miembro de la familia, su pérdida nos sume en un mar de emociones, donde la tristeza y la confusión a menudo se entrelazan. Ante la incertidumbre, es natural que surjan preguntas, especialmente cuando desconocemos la causa del fallecimiento. Uno de los aspectos que más suele preocupar a los dueños es encontrar a su mascota con los ojos abiertos tras su partida. Esta imagen, aunque perturbadora, tiene una explicación científica y no debe ser motivo de alarma ni de interpretaciones erróneas.

Contrario a lo que se pueda pensar, el hecho de que un perro fallezca con los ojos abiertos es un fenómeno completamente normal, tanto en animales como en seres humanos. No es un indicador de sufrimiento, maltrato ni de que la mascota haya estado consciente en el momento de su deceso. De la misma manera, la lengua parcialmente afuera, o la presencia de orina o heces, son también sucesos habituales que forman parte del proceso natural post mortem. Estos signos se deben a la relajación muscular que experimenta el cuerpo tras la muerte. En vida, los músculos se contraen y relajan constantemente bajo el control del sistema nervioso. Al cesar las funciones vitales, este control desaparece, provocando la relajación de todos los músculos, incluyendo los que controlan los párpados, la lengua y los esfínteres.

Imaginen el esfuerzo que realizamos, aunque sea inconscientemente, para mantener nuestros ojos cerrados o nuestra lengua dentro de la boca. Este control, que damos por sentado, requiere de una constante actividad muscular. En el caso de un perro que está falleciendo, la pérdida progresiva de fuerza hace que este esfuerzo sea cada vez mayor, hasta que finalmente se vuelve imposible. El cerebro, el director de orquesta de nuestro cuerpo, deja de enviar las señales necesarias para mantener estas funciones, y los músculos se relajan por completo. Es un proceso fisiológico inevitable, parte del deterioro natural del organismo.

Si bien la imagen de un perro con los ojos abiertos tras su muerte puede ser impactante, es crucial entender que no refleja dolor ni consciencia. Es simplemente el resultado de la ausencia de control muscular. Sin embargo, si la causa del fallecimiento es desconocida, siempre es recomendable acudir a un veterinario para realizar una necropsia. Este procedimiento, similar a una autopsia en humanos, permite examinar los órganos internos del animal y tomar muestras para su análisis. La necropsia es una herramienta fundamental para determinar la causa de la muerte y descartar posibles enfermedades infecciosas o hereditarias. Esta información no solo nos brinda tranquilidad, sino que también puede ser crucial para proteger a otras mascotas en el hogar o para tomar precauciones si planeamos adoptar un nuevo compañero en el futuro. Recordemos que la prevención y la información son nuestras mejores aliadas para cuidar la salud y el bienestar de nuestros queridos amigos peludos. Y aunque su partida nos deje un profundo dolor, el comprender estos procesos naturales nos puede ayudar a afrontar la pérdida con mayor serenidad y a recordar a nuestros compañeros con el amor y la alegría que nos brindaron durante su vida.

Fuente: El Heraldo de México