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13 de mayo de 2025 a las 12:50

México: ¿Destino de $250 mil millones?

La reconfiguración del mapa comercial global presenta una oportunidad histórica para México. El reacomodo de las cadenas de suministro, impulsado por la creciente tensión entre Estados Unidos y China, abre la puerta a una redirección de flujos comerciales sin precedentes. Como apuntó el Secretario de Economía, Marcelo Ebrard, la reducción de la dependencia estadounidense de las importaciones asiáticas, estimada en 250 mil millones de dólares anuales, representa un enorme potencial para la economía mexicana. No se trata simplemente de sustituir productos, sino de integrarse estratégicamente en las nuevas cadenas de valor que se están forjando.

Imaginemos el impacto que la captación de una fracción significativa de esos 250 mil millones de dólares tendría en la economía nacional. Superaría, incluso con estimaciones conservadoras, la Inversión Extranjera Directa promedio que hemos registrado en las últimas décadas. Este escenario plantea un desafío y una oportunidad al mismo tiempo: ¿cómo podemos asegurar que México se posicione como el destino predilecto para estas inversiones? La respuesta reside en una combinación de factores: la promoción activa de las ventajas competitivas de México, la agilización de los trámites burocráticos, el fortalecimiento del estado de derecho y la inversión en infraestructura y capital humano.

La coyuntura actual nos invita a ir más allá de la simple atracción de inversiones. Debemos aspirar a una transformación productiva que nos permita no solo ensamblar, sino también diseñar, desarrollar y manufacturar productos de alto valor agregado. Esto implica un compromiso conjunto entre el sector público y el privado para impulsar la innovación, la investigación y el desarrollo tecnológico.

Si bien el T-MEC nos otorga una posición privilegiada en el mercado norteamericano, no podemos limitarnos a este horizonte. La diversificación de nuestros mercados de exportación es crucial para fortalecer nuestra resiliencia económica y reducir nuestra vulnerabilidad ante las fluctuaciones del mercado estadounidense. Explorar nuevos mercados en Asia, Europa y América Latina nos permitirá ampliar nuestro alcance y consolidar nuestra posición como un actor clave en el comercio internacional.

Las desventajas comparativas que enfrentamos, como los aranceles al acero, aluminio y la industria automotriz, no deben ser vistas como obstáculos insalvables, sino como retos que podemos superar mediante la negociación estratégica y la cooperación internacional. El hecho de que el T-MEC sea el único tratado comercial vigente de Estados Unidos nos brinda una plataforma sólida para impulsar la integración regional y la eliminación de barreras arancelarias.

La oportunidad está frente a nosotros. La capacidad de México para capitalizar este momento histórico dependerá de nuestra visión, determinación y capacidad para trabajar unidos en la construcción de un futuro próspero y sostenible. El llamado a la acción del Secretario Ebrard resuena con fuerza: es momento de "ponernos a trabajar muy rápido" para convertir este potencial en una realidad tangible. No se trata solo de atraer inversiones, se trata de construir un nuevo modelo de desarrollo económico basado en la innovación, la diversificación y la integración global. El futuro de México se escribe hoy.

Fuente: El Heraldo de México