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14 de mayo de 2025 a las 00:40

Justicia para Diego: Su hija denuncia abandono médico

La sombra de la duda se cierne aún sobre la muerte de Diego Armando Maradona. El testimonio de su hija Gianinna, desgarrador y preciso, ha puesto el foco directamente sobre la figura del neurocirujano Leopoldo Luque, a quien responsabiliza del deterioro de la salud de su padre durante la internación domiciliaria que precedió a su fallecimiento. La imagen que Gianinna pinta es la de un Maradona perdido, infeliz, con dificultades para caminar, un declive que, según su relato, Luque minimizó atribuyéndolo a simples “altibajos”.

La decisión de optar por una internación domiciliaria, recomendada por Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov y el psicólogo Carlos Díaz, también está bajo la lupa. Lo que en un principio Gianinna vio como una muestra de confianza en los profesionales, hoy, con la perspectiva del tiempo y la tragedia, lo interpreta como una “obra de teatro” para mantener a su padre aislado, en un entorno “oscuro, feo y solo”. Una acusación grave que alimenta las sospechas sobre las verdaderas intenciones detrás de esa decisión.

El relato de Giannina sobre los últimos días de Maradona es estremecedor. La hinchazón, las dificultades para hablar, síntomas alarmantes que, según su testimonio, fueron desestimados por Luque y Díaz como algo “normal”. La autopsia, sin embargo, reveló un edema agudo de pulmón, una de las causas directas del fallecimiento, contradiciendo la versión de los médicos y reforzando la idea de una negligencia médica. A esto se suma la recomendación de los expertos de la Clínica Olivos, donde Maradona fue operado, de internarlo en un centro de rehabilitación especializado, una sugerencia ignorada que añade otra capa de complejidad al caso.

Más allá de las responsabilidades médicas, Gianinna también apunta a Matías Morla, abogado y apoderado de Maradona, con quien mantiene una disputa legal por los derechos de imagen del astro. La joven establece una conexión entre el deterioro de su padre y el inicio de su vínculo con Morla en 2015, acusándolo de administrarle pastillas con alcohol para evitar que recordara las visitas de sus hijas. Un escenario de manipulación y control que, de ser cierto, arrojaría una luz aún más turbia sobre los últimos años de vida del futbolista.

Si bien Morla no está imputado en esta causa, su nombre resuena como un eco siniestro en la historia de la decadencia de Maradona. El juicio continúa, cada testimonio, cada prueba, es una pieza más en el complejo rompecabezas que busca reconstruir la verdad sobre la muerte del Diez. Un proceso doloroso que mantiene en vilo a un país que aún llora la pérdida de su ídolo y exige justicia. La búsqueda de respuestas no solo busca esclarecer las responsabilidades médicas, sino también desentrañar la red de relaciones y circunstancias que rodearon a Maradona en sus últimos años, un periodo marcado por la fragilidad y la vulnerabilidad. El legado del genio del fútbol se ve empañado por la sombra de la duda, y la justicia tiene la difícil tarea de disiparla.

Fuente: El Heraldo de México