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13 de mayo de 2025 a las 09:35

¿Justicia en picada?

La sombra de la incertidumbre se cierne sobre el Poder Judicial. A escasos días de la crucial "elección popular" que definirá su renovación, un manto de sospechas y temores se extiende por todo el país. Desde las altas esferas del poder, tanto del partido gobernante como de la oposición, se perciben las maniobras que amenazan con precipitar al sistema judicial a un abismo de corrupción. El escenario que se vislumbra es desolador: la ausencia de reglas claras y la rampante corrupción allanan el camino para que los más inescrupulosos, aquellos que detentan el poder sin importar su origen –incluyendo a los cárteles del crimen organizado–, se apoderen del control de la justicia.

La falta de transparencia en el proceso es alarmante. La incapacidad de los organismos responsables para garantizar una evaluación imparcial de los candidatos, el desinterés generalizado de la población y la ausencia de mecanismos que permitan la selección de los perfiles más idóneos, convierten esta elección en una farsa. Una simulación orquestada, según algunos analistas, para consolidar el control del Ejecutivo sobre la Suprema Corte y el Tribunal Electoral, instituciones clave para el equilibrio de poderes.

La preocupación no se limita al ámbito político. Dirigentes empresariales, líderes sindicales e incluso representantes de la Iglesia han alzado la voz para expresar su inquietud ante el inminente peligro. El temor a que la elección de ministros, jueces y magistrados se convierta en una puerta abierta para la infiltración de operadores políticos y, lo que es aún más grave, de organizaciones criminales, ha generado una profunda alarma en diversos sectores de la sociedad. Estas organizaciones, que ya ejercen un control territorial significativo en vastas zonas del país, podrían extender sus tentáculos hasta el corazón mismo del sistema judicial, con consecuencias devastadoras para el Estado de Derecho.

El panorama que se avecina es sombrío. De no tomarse medidas urgentes, la violencia y la inseguridad que azotan al país podrían agravarse aún más. Se corre el riesgo de transitar hacia un régimen dictatorial, similar al de países como Venezuela o Cuba, aliados estratégicos del actual gobierno. La posibilidad de que el Poder Judicial se convierta en un instrumento al servicio del poder, en lugar de un garante de la justicia y los derechos ciudadanos, representa una amenaza real e inminente.

La sociedad no puede permanecer indiferente ante este desafío. Es crucial exigir transparencia y participación ciudadana en el proceso de selección de los nuevos integrantes del Poder Judicial. La defensa de la independencia judicial es fundamental para preservar la democracia y el Estado de Derecho. El futuro del país está en juego y no podemos permitir que la corrupción y la impunidad se apoderen de la justicia. En quince días, el panorama podría ser aún más desolador. La pregunta que queda en el aire es: ¿estaremos preparados para enfrentar las consecuencias?

Fuente: El Heraldo de México